Estamos en una sociedad compleja, cambiante, en la que podemos destacar, como aspectos que inciden en la consideración del tiempo escolar, la incorporación sistemática de la mujer a la vida laboral, el predominio de familias nucleares y monoparentales, la heterogeneidad de los horarios laborales, la demanda de una educación de calidad por el aumento del nivel de vida y de las expectativas, la multiculturalidad con sus distintas percepciones del tiempo etc. El tiempo ya no puede pensarse de la misma manera que antes, hay que adaptar los ritmos y secuencias del tiempo a las nuevas necesidades educativas y sociales, que surgen de los cambios indicados. Digamos que las decisiones que se tomen deben tener en cuenta variables que superan el contexto del centro.