El descubrimiento de América y los primeros años de la conquista constituyeron un fuerte “efecto llamada” para jóvenes españoles cuyo único futuro pasaba por lograr sobrevivir en el campo o en la guerra sin posibilidad alguna de prosperar en la vida, estancados en las labores de sus padres y vuelos. El Nuevo Mundo era también una nueva esperanza, adornada además por miles de leyendas sobre fabulosas y riquezas que encendían la imaginación de esa juventud habitualmente rural y desesperanzada que empezaba a ver el Nuevo Mundo como la única posibilidad de huir de un destino de pobreza al que parecían condenados.
Sin embargo, la propia Corona a través de la Casa de Contratación estableció ciertos filtros a esa eventual emigración y no todos los que lo intentaron lo consiguieron, viéndose favorecidos en muchos casos aquellos que dominaban cualquier tipo de oficio, siempre necesarios en las nuevas tierras. Uno de estos últimos fue el oficial de carpintería Diego Fernández de Serpa, nacido en Palos de Moguer (Huelva) que llegó a Cubagua (actual Venezuela) en 1524 cuando apenas contaba 16 años de edad.
Carpintero en Cubagua
Establecido en Nueva Cádiz de Cubagua, primera ciudad levantada por los españoles en Venezuela, trabajó como carpintero de ribera, fabricando y poniendo a punto las embarcaciones que utilizaban los españoles para explotar las pesquerías de ostras perlíferas que sacaban diestramente los indígenas en sus largas y constantes inmersiones. Precisamente Cubagua, junto a Isla Margarita y Cumaná alcanzaron una gran fama por las extracciones perlíferas por lo que pronto se la conoció como La costa de las Perlas.
Allí, aunque Diego encontró la prosperidad que buscaba al salir de su pueblo natal, la vida cómoda que había alcanzado no satisfizo el espíritu de aventura que contagiaba a cuantos llegaban al territorio y por ello cuando contaba con 24 años y tuvo noticias de que el antiguo capitán de Cortes Diego de Ordás estaba organizando una expedición para ir en busca de El Dorado, se alistó como capitán.
Hacia El Dorado por primera vez
La loca expedición de Ordás partió desde la desembocadura del Orinoco con la descabellada intención de remontarlo hasta encontrar las riquezas de El Dorado, que lógicamente no encontraron; lo que si encontraron fue selva caimanes, insectos, alimañas, indígenas hostiles y…mucha muerte, hasta que llegaron al Meta y se volvieron por donde habían venido.
España; ida y vuelta
Desolado por el fracaso, Diego de Ordás y algunos supervivientes – entre ellos Fernández de Serpa – decidieron regresar a la península, pero la vida en ella ya no estaba hecha para Diego que pronto comenzó a preparar un plan para volver a Venezuela y sus selvas en busca de gloria y riqueza.

Cumana
En mayo de 1546 vuelve a América, arribando a Santa Marta, desde donde subió después al interior del Nuevo Reino de Granada, permaneciendo allí dos años en los que intentó por todos los medios que le fuera concedido el título de capitán de conquista de Guayana, una extensión de tierra situada en el oriente continental, entre el Orinoco y el Amazonas o Marañón, lo que finalmente consiguió, recibiendo instrucciones precisas sobre el buen trato a los indios y la fundación de poblaciones.
La Guyana y el nuevo Dorado
Tras conseguir su anhelado nombramiento, Fernández de Serpa reclutó a 350 hombres proveyéndose de pertrechos y ganado, pero cuando estaba a punto de iniciar la empresa desde Maracapaná, la audiencia suspendió la expedición posiblemente a causa la polémica de los justos títulos de dominio de las Indias que como resquicio de las Leyes de Burgos de 1512 sería abordada de nuevo en las Leyes Nuevas de 1542.
Fundador de ciudades
Fernández de Serpa acudió a la Audiencia de Santo Domingo en busca de justicia por la suspensión de su expedición sin obtener resultado, pero el mes de junio de 1551 recibe una invitación de Juan de Villegas para que fuese a El Tocuyo, donde le ofrecían encomiendas de indios y tierras.

Santiago de los Caballeros
Serpa aceptó y se trasladó a dicha población con los hombres y los animales que tenía listos para ir a la Guayana. Fue un largo viaje de seis meses atravesando Venezuela. Llegó a El Tocuyo a fines de 1551, participando en la fundación de Nueva Segovia de Barquisimeto en 1553.
Cumana y Santiago de los Caballeros
Por fin le llegan los permisos y en 1565 Serpa organiza una expedición de poblamiento en 4 naves en 1569, refundando la ciudad de Cumaná – en 8 días levantó 150 casas de paja y palma, trazó las calles y solares, y construyó la plaza central, la iglesia y la casa del Ayuntamiento – y ordenando posteriormente al capitán Juan Rodríguez la fundación de Santiago de los Caballeros en la boca del río Salado, población donde ordenó que se establecieran las mujeres y los niños que había llevado desde España.
El final
A continuación se adentró en el territorio nuevamente en busca de El Dorado. En las montañas de Comorucuao, la hueste de Fernández de Serpa fue asaltada por un ejército de cumanagotos y chacopatas, unos diez mil naturales que acabaron con su vida y con la de la mayoría de sus compañeros.
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