Miguel Esteban Torreblanca- ¿Quién es Franklin Barriga López?

Franklin Barriga López- Al agradecer la entrevista que se sirve hacerme, en primer término debo decirle que responderé sus preguntas sin apartarme de la modestia altiva que me caracteriza. Soy un ciudadano ecuatoriano, nacido el 10 de julio de 1945, en la ciudad de Latacunga, capital de la Provincia de Cotopaxi, República del Ecuador, localizada a pocos kilómetros de la capital, Quito, en donde resido desde hace aproximadamente medio siglo. Soy doctor en Ciencias Sociales, Políticas e Internacionales, con postgrado en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (la Universidad de Posgrado del Estado), entre otros estudios de este nivel en el extranjero. El Claustro Doctoral de México me confirió el título de Doctor de Doctores. Cuando cursaba el quinto curso de mi educación secundaria, el colegio donde me educaba publicó mi primera obra; desde allí he proseguido en el campo de las letras y la cultura: soy autor de más de cien libros editados y de más de tres mil artículos distribuidos en principales rotativos de Ecuador e Iberoamérica. Se me ha concedido más de diez doctorados honoris causa y/o profesor honorario en Ecuador, Estados Unidos, Rusia, Italia, México. En misión académica he visitado los cinco continentes. Me identifico como humanista, librepensador; se me ha catalogado como pluma de libertad por mi defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos para todos. Entre otros galardones, gané el Primer Premio en el Concurso organizado, en 1983, por la Organización de Estados Americanos (OEA), para escritores de lengua inglesa, francesa, portuguesa y española, con mi libro “Simón Bolívar y la educación en América”. Al momento soy el Director de Honor de la Academia Nacional de Historia del Ecuador y Presidente del Congreso Americano de la Libertad que congrega a las Academias Nacionales de Historia de nuestro continente.

P– Explíqueme que es “Las culturas indígenas ecuatorianas y el Instituto Lingüístico de Verano”

R- Un libro de mi autoría publicado en el año 1992, en 454 páginas, por ediciones Amauta (Buenos Aires, Quito, Caracas-México). Es un estudio de historia y antropología cultural de las diferentes etnias indígenas que existen en mi país, en Costa, Sierra y Amazonía. Al exponer las diversas manifestaciones culturales de los habitantes autóctonos, producto de investigaciones de campo y documentos historiográficos, resalto el trabajo de los misioneros, tanto católicos como evangélicos, en la inmensidad y peligros de la selva. El Instituto Lingüístico de Verano, integrado por científicos y religiosos especialmente de los Estados Unidos, cumplió un trabajo extraordinario para la preservación de las culturas ancestrales ecuatorianas,  a la vez que les vinculó a los aborígenes a los  adelantos de la tecnología y la concordia, con lo que los indígenas tuvieron instrumentos para poder desenvolverse en la sociedad envolvente. Su misión fue combatida por los grupos anarquistas o de extrema izquierda. Luego del aparecimiento de este libro mío, nadie lo refutó, más bien fue elogiado. Los misioneros son seres únicos, admirables; para servir a la humanidad, a los más necesitados van a los sectores apartados, repletos de sinsabores y riesgos, pudiendo quedarse en sus lugares de origen gozando de las comodidades, oportunidades y adelantos que ofrecen las ciudades del llamado primer mundo.

P- Escritor, historiador, humanista o poeta ¿Cómo se siente más identificado?

R- Humanista, con ese espíritu que guarda la ardentía de ser útil a los demás, mediante las ideas y palabras de autenticidad, exentas de prejuicios y sofismas. Busco la claridad, la verdad en su plenitud, impulsado por idealismo práctico y útil.

P- Entre sus obras publicadas, se encuentran: “Literatura para el olvido”, “Ecuador: La patria y la Cultura”, “Problemas del Mundo Contemporáneo”. ¿Nos puede hacer un breve recorrido sobre estas obras?

R- “Literatura para el olvido”, editó la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en 1984, dentro de su Colección Biblioteca Básica de Escritores, con el número 65; recopila algunos de mis artículos publicados en el principal diario de Quito, “El Comercio”. El nombre de esta obra se debe a que Jorge Luis Borges designó de esta manera a los artículos periodísticos, por la fugacidad que tienen. Cuando se los compendia, perduran en libro.

“Ecuador, la patria y la Cultura”, lo publicó la Universidad Central del Ecuador, también en 1984, en 290 páginas. Contiene una visión integral de mi país en los campos de la Historia, Geografía, Literatura, Pintura y Escultura, Folclor, Cultura y Educación. Lo elaboré por pedido de la Federación, que agrupaba a varias asociaciones de los profesionales y estudiantes ecuatorianos -más de medio millar- que se hallaban perfeccionándose en la entonces URSS, que organizaron el II Festival de la Cultura Ecuatoriana, en Moscú.

“Problemas del mundo contemporáneo”, lo editó, en dos volúmenes (1986 y 1998), el Grupo de Observadores Latinoamericanos. Circuló en todos los países de América Latina y el Caribe, previo a las conferencias que sustenté al respecto en las principales universidades y academias diplomáticas de esta área. Contiene estudios de Sociología, Política y Relaciones Internacionales. Además, tuve la satisfacción de sustentar una conferencia magistral en la Universidad de Alcalá de Henares, a la que asistieron, entre otras personalidades, Federico Arteta Rivera, Embajador del Ecuador en España y Manuel Gala Muñoz, rector de ese cinco veces centenario establecimiento de educación superior europeo. Asimismo, en España, diserté en la Organización de Estados iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Universidad de Murcia, el Ateneo de Madrid, la Casa de América,  entre otras entidades de relieve.

P- En el campo de la investigación histórica aparecen “Algunas Consideraciones sobre América Precolombina”, “Motivos Latacungueños”, y otras. ¿Qué le motivo a escribir sobre ello?

R- Mi vocación intelectual.

P- ¿Junto con su hermano Leonardo publicó su importantísimo “Diccionario de la Literatura Ecuatoriana”, pero su trabajo más notable es, sin duda, su “Monografía de la Provincia de Cotopaxi”, monumental obra de 1.750 páginas integrada en 10 tomos. Cómo surgió la idea?

R- El H. Consejo Provincial de Cotopaxi, la I. Municipalidad de Latacunga y el Núcleo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, convocaron, en 1972, a un concurso para escritores nacionales y extranjeros, sobre el tema “Monografía de la Provincia de Cotopaxi”. Participé en el mismo y resulté triunfador, al haber obtenido el Primer Premio con este libro que, como usted bien indica, comprende diez tomos.

P- Su vida fue de constante superación ¿Podría contárnosla?

R- Efectivamente, desde que fui estudiante y residente de provincia me proyecté a niveles internacionales, como lo registra el libro “Franklin Barriga López, escritor universal”, escrito por la notable profesora Magaly Vanegas Coveña, con dos Ph.D., en Historia y Literatura. En sus centenares de páginas consta buena parte de mi trayectoria cultural y académica en América, Europa, Asia, África y Oceanía, ilustrada con numerosas fotografías y más testimonios. Las limitaciones propias de provincia me impulsaron a buscar escenarios más amplios. Al pie de mi retrato al óleo, que existe en el Salón de Honor de Directores de la Academia Nacional de Historia, en Quito, pintado por el maestro Angeloni Tapia, consta esta frase mía: “Mi sed de conocimientos, me llevó a buscar nuevos horizontes”. No he cesado en más de sesenta años en esta misión, la que prosigo con renovado dinamismo hasta que mis facultades me permitan.

P- ¿Cuál sería el legado que deja Franklin Barriga López a su país?

R- De un ciudadano de bien que quiso lo mejor para Ecuador. El legado se encontrará sobre todo en mis obras que anhelo sean leídas y sirvan para entender mejor la identidad nacional, el sentido y orgullo de pertenencia, la importancia de la fraternidad y recíproca colaboración de los pueblos y naciones, la incansable búsqueda de metas y objetivos de paz y bienestar.

P- ¿Qué podría decir usted a las nuevas generaciones?

R- Que no se aparten de los valores, principios y conductas que conducen al ser humano a la superación y el adelanto, individual y colectivo. Que no se alejan de la lectura, un antídoto para la monotonía, estimula al cerebro y fortalece las neuronas, amplía la visión del mundo y la cultura para buscar nuevas oportunidades, forma personas más sensibles, inteligentes, constructivas.

P- ¿Falta conciencia histórica en Ecuador?

R- Lamentablemente, existe carencia de conciencia histórica. Se llegó incluso a desaparecer la materia de Historia en el pensum, lo que borró de la enseñanza-aprendizaje los  referentes imprescindibles, especialmente en la niñez y la juventud, para una formación más recomendable y sustancial, a  la vez que deterioró el tejido social, el amor a la Patria y el concepto de nación. Tiene plena validez lo que expresó Ernest Renan, en la conferencia sustentada en la Sorbona, en París, el 11 de marzo de 1882, al responder el interrogante ¿qué es una nación? y definir su teoría al respecto que sigue vigente en los estudios de Ciencias Sociales de todas las latitudes de Occidente: “Un alma, un principio espiritual que está en el pasado y el presente, una gran  solidaridad, herencia de glorias y fracasos a compartir, el deseo plenamente expresado de continuar la vida en común”. Si se prescinde de estos fundamentos no puede hablarse de nación que, en síntesis, es una construcción histórica.

P- ¿Cómo ve usted el mundo actual?

R- Con sobresaliente desarrollo tecnológico y científico, pero tristemente con guerras y otros desequilibrios que caracterizan la brutalidad que no ha podido ser superada por nuestra especie y que afianza lo que Thomas Hobbes señaló en su obra “El leviatán”, cuando recogió, en 1651, la antigua frase en latín homo homini lupus (el hombre es el lobo del hombre), que mantiene anclado al ser humano en la primitiva ley del más fuerte. El lado oscuro del ser humano tiene que ser vencido por el de la luz, que es el sinónimo de la civilización.

P- Dígame para terminar esta entrevista una frase que llegue a la gente que nos rodea en este mundo.

R- La libertad de pensamiento es la madre de la dignidad y el progreso.

Entrevista realizada por Miguel Esteban Torreblanca