Un puente de amor entre Bolivia y Preámbulos de ausencias
En enero de 2004 emprendí un viajé a Bolivia después de muchos años de ausencia.
En enero de 2004 emprendí un viajé a Bolivia después de muchos años de ausencia.
Hoy sabemos que lo que habíamos creado como un sistema de gobierno aceptable, entendido como democracia, no alcanza para poner límites al poder.
Ayer 1º de Septiembre, los bolivianos celebraron el “Dìa del peatón”.
Censo de Población y Vivienda 2001. Aquel año todavía el uso de internet era muy escaso y los celulares eran analógicos, el INE me contrató como Instructora Censal por tres meses.
Una de las comunidades indígenas de la cuenca amazónica boliviana es Trapicheponte, que corresponde al pueblo leco cuyo idioma está en peligro de desaparecer y tiene hermosas tonalidades para decir por ejemplo bienvenidos, que se pronuncia “Laiss werajia”.
En este momento hay un sentimiento de unidad de Los Yungas al recuperar al fin su sede.
En el año 2019 la preocupación por los incendios en la Amazonía estaba en el debate mundial, claro que todos mencionaban a Brasil y muy pocos a Bolivia, pero no importa, la biodiversidad regional es la que parecía preocuparles lo cual está muy bien.
En La Paz, sede de gobierno de Bolivia, el color de la piel y los acentos culturales de todos los lenguajes que tenemos han marcado siempre los juicios y prejuicios sobre las resistencias rurales y han perjudicado el entendimiento de los procesos políticos. Por eso es que vivir en la ciudad y pretender interpretar el país entero a partir de la burbuja urbana, está resultando demasiado pretencioso.
Katherine Fernández, coordinadora de la Plataforma Agrobolsas Surtidas, un movimiento alimentario, afirma que desde el inicio de la cuarentena han modificado su metodología de trabajo para llegar con sus productos hasta las ciudades.
Federico Mayor Zaragoza reclama una acción multilateral que normalice la situación en Bolivia.