No se va un año sin dejar su rebrote en el calendario
ÉL: QUE EL AÑO NUEVO TRAIGA PAZ, AMOR Y RIQUEZA PARA TODOS.
ELLA: PARA ESO HAY QUE CAMBIAR EL SISTEMA, NO EL AÑO.
Cumbre de los Pueblos en Lima, diciembre de 2014
ÉL: QUE EL AÑO NUEVO TRAIGA PAZ, AMOR Y RIQUEZA PARA TODOS.
ELLA: PARA ESO HAY QUE CAMBIAR EL SISTEMA, NO EL AÑO.
Cumbre de los Pueblos en Lima, diciembre de 2014
La voz de la gente está, por fin, elevándose, y una inflexión histórica se avecina.
Vamos a comenzar un nuevo año y para él solo pido lo posible.
Un mega proyecto apoyado por China para un nuevo canal a través de América Central amenaza la fauna silvestre, humedales y una Reserva de la Biosfera, advierten expertos.
Llegaron de nuevo las fiestas de fin de año; en muchas ciudades y el campo se canta para expresar la paz, pero sin saber como construirla; pareciera que hemos perdido la cordura; ya ni nos acordamos del significado de la Navidad o de la Noche de Reyes.
Llegan las fiestas navideñas y, más allá de los turrones, los reyes magos y el pesebre, un aluvión de programas solidarios inundan nuestros hogares a través de la pequeña pantalla: desde maratones televisivas pasando por grandes recogidas de alimentos hasta galas infantiles. La solidaridad, o el sentimiento de culpa, llama a la puerta.
Cuando llegan estas fechas, entrañables para muchos, sutiles para otros e indiferentes para unos pocos, nos deseamos toda clase de buenas intenciones los unos con los otros. Siempre me pregunto el porqué de que semejante espíritu no esté presente en todos los días del año.
La guacamaya roja (Ara macao, ara palabra griega que significa fuerte y macao palabra sudamericana que se refiere al fruto que comen las guacamayas) habita en los bosques húmedos tropicales de la costa Atlántica mexicana, desde 0 a 1000 metros.
El año que ya termina se ha portado muy bien conmigo. Lo recordaré como uno muy bueno. Pero siempre tenemos que dejar un hueco para mejorar. Yo la primera.
2015 debe ser el año de la esperanza, de consolidar una esperanza que ha querido asomarse tímidamente en este turbulento 2014 que se ahoga entre estertores. 2015 debe ser el año para creer que otro mundo es posible.