Entonces era para los niños de Beirut… Hoy se adapta a la tragedia que viven muchos niños y niñas en Siria (y en tantos lugares más…). Lamentablemente, no ha cambiado nada….

“Tus ojos de niño ya han visto el horror de la guerra, de la violencia, del hambre… Tus ojos han visto la herida y la sangre, el odio, y la inclemencia. Tus ojos de niño no han visto sino desamor y fogonazos de ira… Vive, niño de Beirut, para que un día, contemples la grandeza de la luz que anida debajo de la piel humana”.

Y seguimos de espectadores impasibles, “distraídos”, indiferentes, silenciosos… ¡Delito de silencio…! ¿Hasta cuándo?