El año pasado, Alisalem ya denunció, durante su alocución, “la hipocresía y la doble moral de la ONU y las grandes potencias y su incapacidad para llevar a cabo esta descolonización del territorio ocupado por Marruecos”.

En esta ocasión, el activista fue todavía más contundente a la hora de señalar la responsabilidad de esta institución internacional en la sistemática vulneración de los derechos de su pueblo.

“Es el tercer año que vengo a las Naciones Unidas para dar una palabra ante este comité. Una palabra que se convierte en papel; un papel que se convierte en archivo; un archivo que se convierte en nada. Por eso, esta vez he querido traerles algo material y tangible desde los territorios ocupados del Sáhara Occidental para que la palabra no se convierta en archivo, para que el archivo no se convierta en nada y deseando y buscando quizás despertar alguna conciencia”, comenzó exponiendo.

Este “algo tangible” que Alisalem mostró a los presentes fue un trozo de la ropa de una compatriota suya, Sultana Jaya, violada y torturada por las fuerzas de ocupación marroquíes en el Sáhara Occidental.

“Este trozo de prenda —continuó el joven saharaui— tiene su sangre. Sangre que representa vuestra vergüenza, que representa vuestra inacción y vuestra ineficacia, pero también es la sangre que dignifica nuestra lucha y que refuerza nuestra voluntad”.

En su durísima crítica hacia la ONU, Alisalem recordó que sólo reciben de esta organización “palabras vacías y resoluciones en papel”.

“Esta organización de las Naciones Unidas -denunció – más que una herramienta que garantice el derecho de los pueblos a ser libres y soberanos, se ha convertido en un instrumento en manos del poder imperialista. Más que las Naciones Unidas, parece el imperialismo unido. Más que las Naciones Unidas, parece la colonización unida. Más que las Naciones Unidas, parece el poder económico unido”.

Artículo de Eugenio Fernández para canarias-semanal.org