El Este de la República Democrática del Congo ha tenido la mala suerte de ser rico en un mineral llamado coltán o colombiotántalo. Este azar le ha provocado una tragedia añadida a la panoplia de lindezas que ya adornaban la vida de los habitantes de la región: “la guerra mundial de Africa”, en la que los gobiernos y las tropas de Angola, Namibia, Zimbabwe, Uganda Burundi y Ruanda han estado implicados. Esta guerra ha matado a casi 3 millones de personas con la total indiferencia e hipócrita complicidad de los países ricos y de sus empresas de comunicación, más entretenidos en atender otras noticias bélicas más rentables económica y políticamente hablando, por muy en medio de Oriente Medio que esté dicha guerra.