African Parks ha acusado a Survival de no cooperar con ellos. Ello implicaría que:a) No conocían de los abusosb) No les hemos dado información sobre ellos. En ambos casos, esto es falso. Survival habló por primera vez con African Parks sobre los violentos abusos cometidos por sus guardabosques contra los indígenas baka en los alrededores del Parque Nacional de Odzala-Kokoua hace más de 10 años, y es probable que lo supieran desde incluso antes..

Es incuestionable que conocen de sobra los abusos porque ya en 2013 les informamos sobre ellos, les volvimos a avisar en 2014, publicamos un informe en 2017, en 2020 un alto funcionario estadounidense lo denunció… Y, en definitiva, porque todo aquel que pasa aunque sea unos días en una comunidad baka oye hablar de los abusos casi en cada testimonio. No es un secreto: quienquiera que viaje a alguna de las comunidades bakas de los alrededores del parque, como han hecho Survival y periodistas, conocerá a muchas personas que han sufrido terriblemente a manos de los guardaparques de African Parks.

Las afirmaciones de que necesitan más información de Survival para actuar son, por tanto, falsas y un intento descarado de eludir su responsabilidad. En todo momento, cuando Survival ha informado de los abusos a African Parks, hemos protegido las identidades de algunas de las víctimas que  a African Parks, Survival ha protegido las identidades de algunas víctimas que hablaron con nosotros en confianza y temen que se compartan sus datos. Esto es comprensible: por poner solo un ejemplo, el marido de una mujer violada por guardaparques de African Parks contó a los investigadores de Survival que, cuando se quejó a las autoridades del parque, le mantuvieron cautivo y le golpearon durante nueve horas.

Pero African Parks dispone desde hace tiempo de información más que suficiente, proporcionada por Survival y otros, para actuar sobre algo que conocen perfectamente. African Parks admitió a Survival ya en 2014 que conocía los abusos, e incluso ha admitido conocer detalles de casos concretos que hemos planteado. Disponen de inmensos recursos y son responsables como gestores del parque y empleadores de los guardaparques: saben lo suficiente desde hace tiempo como para percatarse de que no se trata de incidentes aislados, sino de un problema generalizado y de larga duración, que deriva de la propia estructura con la que han conformado el parque y formado a sus guardaparques, y del que son responsables.

Y a pesar de ello no han hecho lo necesario para detenerlo. Algunos guardaparques concretos han sido sancionados o despedidos, y African Parks, como ya hizo WWF en una situación similar, ha contratado a un bufete de abogados. Mientras tanto, siguen ordenando a sus guardaparques entrenados militarmente para que mantengan a los bakas fuera de su propia selva ancestral, y lo hacen a cualquier precio. Y, durante años, los abusos contra los bakas continúan mientras estos acampan junto a la carretera, desesperados por regresar a su tierra, poder mantenerse a sí mismos y sus familias y proteger su selva, en constante temor a sufrir ataques violentos.

Después de más de diez años, las protestas de African Parks de que ellos, una organización de conservación de la naturaleza multimillonaria respaldada por famosos, no son responsables de la situación que han creado ni de los guardaparques que emplean, y que todo es culpa de algunos guardaparques concretos, o de Survival, o de quienquiera que exponga los abusos, suenan totalmente huecas.