La selva amazónica es la cuenca fluvial más grande del mundo. Posee un gigantesco ecosistema de selvas tropicales con una extensión de 7 millones de km2, que abarca parte de Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia, las dos Guayanas y un 60% del territorio de Brasil. En ella se genera más del 20% del oxígeno de la Tierra y se encuentran más de la mitad de los 10 millones de especies de insectos y plantas de todo el mundo.
Seguir acosando y poniendo en peligro la selva amazónica tendrá consecuencias globales para el planeta.
Una investigación sobre el presunto asesinato de una niña indígena no contactada a manos de madereros ha descubierto alarmantes «pruebas de un ataque» en las profundidades de la selva amazónica.
La deforestación, los incendios y el cambio climático podrían desestabilizar la región del Amazonas y reducir el bosque a un tercio de su tamaño en 65 años, advirtió un estudio de la FAO.
Madre de Dios, nombre de una región del sureste de Perú frontera con Brasil y Bolivia, es una denominación común de La Virgen María. En la vida real, el nombre ejemplifica lo intenso y no reguladas que son la exploración y la explotación de oro en esta privilegiada zona de Perú.
La oposición al Código Forestal de Brasil, que proximamente se votará en el Senado, reunió en Río de Janeiro a ecologistas, políticos y representantes de la cultura del país para protestar contra lo que consideran un proyecto que causará daños irreparables al medio ambiente y a la región amazónica.
Ministros de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela renovaron su compromiso con el cuidado de la Amazonía y acordaron remarcar el acento social en sus planes para el mayor pulmón verde del planeta.
A propósito de la noticia publicada ayer, sobre el avance de la agricultura en Brasil, hoy analizamos una parte del precio que se está pagando por ello.
Nuestro colaborador Lenin Cardozo, imagiana como sería una entrevista «real» con una minera de la Amazonía.