Desde 2020, la fortuna conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha disparado un 114 %, mientras que la riqueza en manos del 60% más pobre de la población ha disminuido desde el inicio de la década.
Unos 20 mil manifestantes ganaron las calles de Berna, Suiza, el sábado 16 de septiembre para exigir ajustes salariales y de pensiones. Fue una de las protestas sindicales más concurridas de los últimos años en este país.
Unos poquitos, siempre tienen más. La mayoría, cada vez cuenta con menos. Aunque no sea un fenómeno nuevo, la desigualdad global continúa acentuándose e invita al estallido social.
Según el informe de Desarrollo Humano de 2014 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), uno de cada cinco habitantes del mundo vive en situación de pobreza o de pobreza extrema.
Una de cada dos personas en el mundo no cuenta con ningún tipo de protección social. Realidad que desnuda asimetrías continentales y sectoriales significativas.
El elástico de la inequidad social se cortó, lo estiramos y lo estiramos, esperando que cada persona aguantara con la esperanza de que el chorreo iba a ocurrir algún día, que la justicia social sucedería y que la calidad de la educación sería una realidad.
Oxfam insta a los líderes mundiales reunidos en el Foro Económico Mundial en Davos, al nuevo Parlamento y al futuro Gobierno español a que pongan fin a la era de los paraísos fiscales.
“La pobreza antes era considerada obra de la injusticia, el mundo moderno considera la pobreza como incapacidad de la persona”
Eduardo Galeano.
¿Cuánta desigualdad es admisible? La desigualdad ha crecido en el mundo. La brecha entre los más ricos y el resto de la población no sólo no se ha reducido en los años de la crisis, sino por el contrario se ha incrementado hasta niveles extremos. Las 85 personas más ricas del mundo incrementaron su fortuna a razón de medio millón de dólares por minutos. La desigualdad no es inevitable, sino la causa de decisiones políticas que se pueden revertir.
Durante el último año las 85 personas más ricas del mundo incrementaron su fortuna en un 14%, lo que supone que en conjunto lograron beneficios de 668 millones de dólares cada día o casi medio millón de dólares por minuto.