“Seguir apostando a la energía nuclear es ignorar el desastre de Fukushima

”, declaró Mauro Fernández, integrante de la campaña de Clima y Energía de Greenpeace, y agregó: “La energía nuclear es muy riesgosa e irracionalmente cara; el gobierno nacional debe aprovechar esta oportunidad para darle un cierre definitivo a Embalse y redirigir sus inversiones hacia energías renovables como la eólica”.

El pasado día 25 de Agosto en la Casa Rosada se firmaron contratos por US$ 444 millones con el objetivo de extender la vida útil de la Central Nuclear Embalse. Su costo total será de 1.366 millones de dólares.  La Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, el Ministro Julio De Vido, representantes de la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. y la empresa canadiense Candu Energy Inc suscribieron los contratos para prolongar la vida de la central nuclear.

Por su parte, países como Suiza y Alemania ya presentaron planes para abandonar la energía nuclear en 2034 y 2022, respectivamente. Italia realizó un referéndum en junio donde el 94% de los votantes rechazó la energía atómica. Francia, una de las principales potencias nucleares del mundo, consideró un escenario libre de energía atómica para los próximos años.

“Fukushima fue un llamado de atención a los gobiernos del mundo para repensar los enormes riesgos que representa la energía atómica, pero Argentina avanzó en su desarrollo desconociendo las consecuencias con las que lidia hoy el pueblo japonés”, criticó Fernández.

En Fukushima se desató una crisis nuclear de alto riesgo luego del terremoto seguido de tsunami que azotó a Japón a principios de este año. La Central Nuclear Embalse ya sufrió severos accidentes en el pasado, y no está exenta de un riesgo mayor que ponga en peligro a toda la población cercana a la planta.

“Argentina debe abandonar su plan nuclear en forma urgente y no caer en el engaño económico de la energía atómica que debe ser permanentemente subsidiada por los ciudadanos para su funcionamiento”, concluyó Fernandez.

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