Calentamiento global

La Corte suprema de EEUU debatió sobre el
calentamiento global, inquiriendo sobre la magnitud de los daños si la Agencia de Protección Ambiental (EPA) mantiene su negativa de regular los gases de invernadero producidos por los nuevos modelos de automóvil.

Es el primer caso sobre
calentamiento global que llega a la Corte suprema. Letrados en representación de 12 estados y 13 grupos ambientales concluyeron frente a los magistrados que el país enfrenta un grave daño ambiental; solicitando que fuercen al gobierno estadounidense a tomar medidas

Gregory Garre, representante de la administración Bush, advirtió a los magistrados que la regulación de la EPA podría tener un impacto significativo en Estados Unidos, ya que 85% de la economía estadounidense está vinculada a fuentes de emisión de gases de invernadero.

Por su parte, John Roberts, titular de la Corte suprema, matizó que la regulación de emisiones de bióxido de carbono de los nuevos modelos de automóvil es tan sólo un aspecto de un asunto de dimensiones globales. Según Roberts “se da por sentado que todos los demás factores van a permanecer constantes y eso puede no ser así”

Los magistrados inquirieron sobre si los reclamantes – estados y grupos ambientales – han podido constatar con base científica que el aumento del daño ambiental ésta en parte producido por la continua falta de acciones resolutivas de la EPA.

Báscula climática

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Una asociación de investigadores de 10 países europeos y con la coaboración de 3 laboratorios del CNRS y del CEA (Commissariat à l’Énergie Atomique), tratan de demostrar que los climas de los dos polos sufrieron un fenómeno de equilibrio- desequilibrio, “báscula”, durante el último período glacial. Los movimientos en la circulación oceánico atlántica parece ser que crearon cierta interdependencia entre los dos polos.

Los resultados muestran que en el período que abarca desde hace 55.000 años y hasta hace 20.000, la Antártica se calentó gradualmente, mientras Groenlandia permanecía fría ya que la llegada de aguas cálidas a través del océano sur al Atlántico norte se redujo. Recíprocamente, la Antártica o Antártida comenzó a enfriarse a partir de que las aguas deslizadas a través del Atlántico norte iban calentando a Groenlandia.

Este nuevo estudio, publicado en Nature el pasado 9 de noviembre, revela la existente relación entre los calentamientos antárticos y la duración de los episodios cálidos que sucedieron en Groenlandia.

La investigación está dentro del proyecto europeo EPICA (European Project for Ice Coring in Antarctica) y a partir de sus resultados los investigadores europeos pueden establecer una nueva reconstrucción, más precisa, de la temperatura en la Antártica en el último período glacial. Los trabajos demuestran que la báscula climática entre la Antártida y Groenlandia, en el período estudiado, coincide en los advenimientos climáticos de larga duración y en los de apariciones más cortas.

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El
efecto invernadero llega al mar

La Universidad de California descubrió, a través de datos aportados por satélites, que el mar sufre su particular
efecto invernadero por la repercusión de los mismos gases que sobrecalientan la Tierra.

El
efecto invernadero en el reino de Neptuno altera la reproducción del fitoplancton, las plantas microscópicas básicas y primarias en la cadena alimenticia marítima y que al propio tiempo contribuyen, al igual que la flora terrestre, en la reducción del dióxido de carbono. Al no poder reducir la contaminación, el mar se calienta por el mismo
efecto invernadero y la temperatura elevada limita la reproducción del fitoplancton como en un circulo vicioso, confirmó a los medios el investigador David Siegel.

La Universidad de California utilizó satélites de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) para analizar la densidad de fitoplancton en los océanos del mundo desde 1997.

La investigación “demostró a escala global que el crecimiento de esas plantas está firmemente vinculada a cambios de temperatura oceánica; el fitoplancton crece más rápido en un océano frío y lentamente en uno caliente”, detalló Siegel, director del Instituto del Sistema Científico Computacional de la Tierra de la Universidad de California.

“A partir de 1999, el clima ha estado en un periodo de calentamiento que lleva a reducir la salud de la flora oceánica”, agregó. Siegel informó que como factor desencadenante está el “aumento en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera”.

El especialista Michael Behrenfeld comento, que “cuando comparamos cambios en la actividad del fitoplacton con cambios de condiciones climatológicas, la reciprocidad entre ambas informaciones es simplemente sorprendente”.

El retraso invernal

fotoEn toda Europa se ha vivido un otoño atípico con las temperaturas más elevadas de las últimas décadas. Ahora que las temperaturas empezarán a ser más propias de un mes de diciembre, entraremos en la estación invernal sin haber pasado un otoño climático.

Las mediciones realizadas en el continente europeo reflejan que la temperatura media en septiembre y octubre fue de 11 grados centígrados, 1,8 grados por encima de la media habitual para este período y durante el mes de noviembre subió a 2,5 grados por encima de la media. Estos resultados muestran que 2006 ha superado en un grado los otoños más calientes de 1772, 1938 y 2000. Por tanto, Europa ha experimentando el otoño más cálido desde los tiempos del Rey Sol.

En general, los meses de octubre y noviembre han sido muy cálidos, lo que significa que las temperaturas medias están entre el 20 por ciento de las más altas con relación al periodo 1971-2000.

«Los primeros fríos están empezando ahora, porque el otoño no ha sido más que una prolongación del verano», declaró Ángel Rivera, portavoz del Instituto Nacional de Meteorología (INM).

Los científicos dicen que un único invierno templado forma parte de las variaciones naturales de un clima impredecible, pero varios años de temperaturas templadas encajan en las predicciones del calentamiento climático, del que se culpa sobre todo al uso humano de combustibles fósiles.”Hace más calor, empieza a nevar más tarde y las nieves desaparecen antes”, dijo Karl Gabl, del Instituto Central para Meteorología y Geodinámicade Innsbruck, en Austria. “Creemos que los últimos años de un calor poco habitual está relacionado con las actividades humanas y el calentamiento climático”, declaró Ketil Isaksen, un investigador climático del Instituto Meteorológico Noruego.

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El Ártico quedará sin hielo en 2040

El Polo Norte acelerará drásticamente en los próximos años su actual tendencia a deshelarse, para el verano de 2040 se encontrará libre de hielo y el Océano Ártico podrá atravesarse en barco.

Expertos reunidos en la Conferencia Internacional sobre el
cambio climatico en Bremen (norte de Alemania), aventuraron la posibilidad de que el Polo Norte se quede sin hielo en el 2040, basándose en mediciones por ordenador y a través de boyas distribuidas por el círculo polar, que registran los movimientos de las corrientes marinas y las fluctuaciones de las capas de hielo, así como su grosor.

El oceanógrafo Eberhard Fahrbach, del Instituto Alfred Wegner para Investigaciones Polares y Marítimas, fue el portavoz del vaticinio en la presentación del proyecto “Democles”.

En el proyecto participan expertos de 45 institutos de investigación, procedentes de 12 países europeos, en cooperación con Estados Unidos, Canadá y Japón.

Los investigadores recordaron el papel que desempeñan ambos círculos polares en el clima del resto del mundo, así como el hecho de que los cambios se evidencian en esos dos extremos mucho más deprisa que en el resto del planeta.

Otro estudio, realizado por científicos canadienses y estadounidenses del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), de la Universidad de Washington y de la Universidad McGill, coinciden con lo expuesto en la Conferencia.

Para llegar a esta conclusión, el equipo científico ha efectuado diversas simulaciones con superordenadores que muestran que, de continuar la actual tasa de acumulación de gases de
efecto invernadero en la atmósfera, para el verano boreal de 2040 sólo quedará una pequeña franja de hielo perpetuo en el norte de Groenlandia y Canadá.

Los científicos sugieren que la manera más efectiva de evitar la enorme pérdida de hielo y el aumento del
calentamiento global es la puesta en marcha de agresivas medidas que reduzcan todas las emisiones de gases que producen el terrible y desastroso
efecto invernadero. La espada de Democles sigue pendiendo sobre nuestras cabezas.