Pido lo posible
Vamos a comenzar un nuevo año y para él solo pido lo posible.
Vamos a comenzar un nuevo año y para él solo pido lo posible.
Llegaron de nuevo las fiestas de fin de año; en muchas ciudades y el campo se canta para expresar la paz, pero sin saber como construirla; pareciera que hemos perdido la cordura; ya ni nos acordamos del significado de la Navidad o de la Noche de Reyes.
Cuando llegan estas fechas, entrañables para muchos, sutiles para otros e indiferentes para unos pocos, nos deseamos toda clase de buenas intenciones los unos con los otros. Siempre me pregunto el porqué de que semejante espíritu no esté presente en todos los días del año.
El año que ya termina se ha portado muy bien conmigo. Lo recordaré como uno muy bueno. Pero siempre tenemos que dejar un hueco para mejorar. Yo la primera.
2015 debe ser el año de la esperanza, de consolidar una esperanza que ha querido asomarse tímidamente en este turbulento 2014 que se ahoga entre estertores. 2015 debe ser el año para creer que otro mundo es posible.
En las civilizaciones antiguas los reyes se rodeaban de hombres a quienes consultaban cuando tenían que tomar decisiones importantes.
Como en años anteriores por estas fechas, nuestros colaboradores irán desgranando sus mejores sueños, deseos y esperanzas para todos nosotros. Empezamos con los de Marisol Moreda desde España.
En este año que termina quiero desearles a todos los que pensamos que otro mundo es posible, que sea uno de los mejores de su vida. Esté donde esté, en cualquier latitud y bajo cualquier bandera, porque el ser humano debe estar por encima de fronteras de intereses y de patrias, que sea para todos: “El año de las luces”.
Hay quienes suelen elaborar, a veces mentalmente, una lista de aspiraciones al terminar el año de cara al año nuevo. Deseos y objetivos que se pueden englobar en consignas tan tópicas y usuales como: “amor”, “paz”, “prosperidad” o “felicidad”. Este año he tratado de formular mis deseos para el año entrante y la verdad es que no me resulta nada fácil porque, ésta, es una cuestión que jamás me planteo.
Soy una mujer asidua a las redes sociales, a internet, a la comunicación, a la explosión de ideas, mensajes, reflexiones, desnoticias, noticias, encuestas, música, cine, un largo etc. que flota por el ciberespacio, aunque, como las drogas, más vale que seas adulto, así al menos tendrás un tiempo para administrar y sopesar los impáctos que pueden acarrearte en el cerebro.