Gentes maravillosas
A pesar de las religiones, los políticos, los agoreros, los críticos artísticos, los editores miopes, la televisión basura y los mentecatos, nuestra civilización sigue produciendo gentes maravillosas que nos ofrecen la posibilidad de escuchar música celestial sin estar en el cielo; leer a excepcionales autores sin que sus libros sean best seller fabricados en laboratorios literarios; admirar obras de arte que nos llenan los sentidos; o rezar al infinito frente a un árbol o contemplando un amanecer.