El punk tendrá su día de amor, paz y solidaridad
Aunque en principio los términos “punk” y solidaridad puedan parecer incompatibles en la misma frase, el concierto celebrado por la banda argentina Encrucixada demostró que no tiene por qué ser así.
Aunque en principio los términos “punk” y solidaridad puedan parecer incompatibles en la misma frase, el concierto celebrado por la banda argentina Encrucixada demostró que no tiene por qué ser así.
La Fundación Esther Koplowitz recibió en el mes de enero la distinción de la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, impuesta por la reina Sofia en una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio Real de la Zarzuela.
Aunque quizás es un dato desconocido para la gran mayoría de la sociedad española, y puede parecer sorprendente, lo cierto es que cada año aparecen unos 850 casos de cáncer en niños menores de quince años en el país.
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«Porque viajar y escribir son en cierto modo una misma cosa, estar solo y vivir libre, no deberte a nadie salvo a tu suerte y a tu coraje, intentar vanamente trazar en el vacío una pincelada de eternidad, echarte la melancolía a la espalda y no saber muy bien quien eres. “Me llamo Nadie” gritó Ulises al cíclope Polifemo. El suyo fue el primer gran aullido de la literatura. Quien no haya sentido alguna vez ese estallido del no-ser en el alma ni es viajero ni es escritor…..»
(Extracto del libro ”Los caminos perdidos de África”, de Javier Reverte)
MCCH son las siglas de la asociación «Maquita Cushunchic», nombre quechua que, traducido al español, significa «Comercializando como Hermanos».
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¿Cuántas veces cierra uno los ojos para no ver y cuantas para ver mejor?
Me lo pregunto porque creo que pensar la diferencia entre una cosa y otra puede ayudarnos a elegir cual vida preferimos. No ver lo que nos disgusta, nos aflige, nos amedrenta o nos enfurece y, a cambio, simplemente tratar de no ver nada, es mucho menos útil que cerrar los ojos y llenarlos con nuestras más privadas, arbitrarias y liberadoras fantasías. En esta época de perdidas y pesares, cerrar los ojos para distinguir con exactitud no solo aquello que no queremos perder, sino todo eso que nos urge imaginar, es además de un consuelo, un deber de asombro al que no podemos negarnos.
Al principió dudé ciertamente si en éste mi segundo día de vacaciones veraniegas, mi inconsciente, más relajado que de costumbre, estaba una vez más jugando caprichosamente en sueños con mis recuerdos.
El pueblo salvadoreño
tiene el cielo por sombrero
tan alta es su dignidad
en la búsqueda del tiempo
en que florezca la tierra
por los que han ido cayendo
y que venga la alegría
a lavar el sufrimiento
Dale salvadoreño, dale
que no hay pájaro pequeño, dale
que después de alzar el vuelo, dale
se detenga en su volar (bis)
(Extracto de la canción popular salvadoreña “El sombrero azul”- Autor: Ali Primera)
Septiembre 1997. En convoy escoltado por los tanques de los Cascos Azules italianos nos acercamos a la pequeña localidad de Visegrad, y frente a mi se erige poderoso, inalterable a los avatares del tiempo y de múltiples conflictos a lo largo de siglos de historia, el puente de piedra sobre el río Drina.