Fui a un cierto “congreso internacional” acerca de Heidegger en la Casa Central de la Universidad Católica de Chile, precisamente no sé porqué. Tal vez pasé en una micro y vi un afiche colgando del edificio, y surgió l’idea de ir a ver “de-què” se trataba. Además, incluso varios años antes, una vez, encontré en el Goêthe Institut de Santiago, una revista alemana traducida al español, con un artículo breve de un tal “Heidegger” que decía acerca de un tal “Hôlderlin” y que alguien “entre el cielo y la Tierra, poéticamente, vive el hombre”…

Parece que ya me ocupaba de llevar adelante el impulso de escribir eso que los demás llaman “poesía”, pero, de estos señores, n’idea antes de esa revista.

El “hecho” es que entré a varias charlas/conferencias de ese “congreso”, y, sin sorpresas, nada entendía. Por horas, creo, permanecí sentado en un rincón, sin entender y sin perder, ojalá, una palabra de esas “incomprensibles”…

Pasaron unos 30 años o +. En 2023 se publicó mi <Estudio del sol> y en 2024-25, mi <Filosofar o hacer historias de las filosofías>. Ninguno de esos textos consulté con otros. No busqué ni pedí “opiniones” –de “colegas” en poesía o filosofía; de “amig@s” demasiado escasos.

Sin siquiera meditar, digamos, dejé que l’intuiciòn” (o algo así), hablara sola.  Con cierta “libertad”. Si era todo un “error”, al menos podía “derrochar” esos dineros, creo, sin mayores perjuicios.

En lo <del-sol> ni siquiera me podía responder a mí mismo qué era lo que “en-el-fondo” querìa yo decir con ese libro. Algunas respuestas varias me rondaban, pero no me pre/ocupaba muucho de valorarlas o analizarlas.

En lo <del-filosofar>, me daba temor tanta frase impetuosa sin consultar con nadie…, pero allí estaban: parece que había que decirlas.

Entonces, meses después de publicadas esas obras, empezaban a llegar a mí, elementos de Heidegger que confirmaban ex-post mis “tesis” –para decirlo “en-filòsofo”; mis “versos” –para decirlo “en-poeta”.

<Del-sol> me preguntaba yo, y lo escribía tímidamente, de cierta “unidad”, de cierta “cosa-una” –y decía, por ejemplo, “unicidad”, para “evitar” quedar demasiado adverso a las filosofías “de-la-diferencia”, de la multiplicidad interpretativa, de los perspectivismos postmodernos, …

Así con la “diferencias-de-género” que multiplican y relativizan toda “sexualidad” (o genitalidad-de-cuerpos), en pro de cierta libertad o legitimidad de elegir o vivir “como-un(e)-quiera” (o pueda). No solamente los géneros “mujer”/”hombre” <son-pura-cultura>, sino que hasta los cuerpos humanos aparecen como “accidentes” –o secundariedades–, respecto de las subjetividades que …

En cambio, “sol” como cierto “no-relativismo-ni-subjetivismo”. Como “cosa-firme”. Entonces, como este “sol” traía tanta poesía como filosofía, “me-daba” por recordar aquel Neruda de <Residencia en la tierra>, cuando:

“Hay algo denso, unido, sentado en el fondo, repitiendo su número, su señal idéntica”

“Algo” pues, como “uno”, “unido”. Y peor: “idéntico” (o, “abstracto”: su número). Lo siempre y no relativo a…  Sin los depende –ni de “como-yo-lo-siento”; ni de “según-el-momento-histórico”. ¡En un tiempo de disolución de las “identidades”, en pro de las “diferencias”! Bueno. Neruda esos años sabría algo…

Pero.., ¿en filosofía?

Yo estimaba que la de/construcción derridiana dice de modos-de-deshacer, pero para-construir, aunque de ello poco + puedo pensar. Y construir (“montar”) parece siempre “construir-algo”. “Esto-y-no-eso”. Cuando pareciera que “construir” dice algo de un ·”definir”.

Hasta que he encontrado, por ejemplo, estas citas de Heidegger:

“En Brentano”: Ud. mienta [el hecho de] que el primer escrito filosófico que yo he trabajado una y otra vez desde 1907 fue la tesis de Brentano “Sobre la múltiple significación del ente en Aristóteles” (1862). Brentano pone en la portada de su escrito la frase de Aristóteles:

τò őν λέγεται πολλαχώς.

Traduzco:

“El ente se hace manifiesto (a saber: en lo que respecta a su ser) de manera plural”

En esta frase se oculta la cuestión determinante de mi pensamiento: ¿cuál

es la determinación simple y unitaria del ser que atraviesa y domina a todas sus múltiples significaciones?  Esta pregunta despierta la siguiente: Entonces, ¿qué quiere decir ser? (GA 11: 145-146/13)”

De modo que “sol” podría decir esa “determinación simple y unitaria del ser”.  Y la relación: identidad/diferencia, dice también la de uno/múltiple. Pero siempre que entre “sol” y “uno” (o “ser”) percibamos cierta “distancia” in/finita…

Es decir, todas esas “palabras” (cuando “sol” también es palabra), y, diferente, discernible, necesaria, l’experiencia-sol. Todas las doctrinas, las filosofías, las opiniones, los “lenguajes”, y lo “real”.

Si cada cual puede interpretar “como-quiera-o-pueda” sus experiencias, y “mundos” hay para “consumo-variable”. Y “no-hay-verdad” –y los humanos “somos-seres-de-lo-libre”–, sin embargo hay sol.

Aquella publicación dice: al final este libro quedaría satisfecho si, en esta página, usted lector dejara de leer y fuera a una ventana, l’abriera, y quedara, un rato, mirando el sol…

Pues este <Estudio> nada estudia en los sentidos usuales y dominantes, sino contempla –en palabras. Y cada página resulta una especie de “testimonio”, y su autor una especie de “testigo” de lo-que-sucede. El <real> que acude a lo humano. Una inhalación de aire y luz.

1 Entanglement: en un diccionario, dice simplemente “enredo”. Y la física cuántica usa esta palabra para designar un “fenómeno” donde dos “elementales” (ni partícula, ni onda; o los dos), aparecen ligados, conectados –no importa a què distancia se hallen–, de modo que un cambio en una implica el cambio en l’otra. Este “fenómeno” desafìa la tesis de la velocidad de la luz como máxima posible, y conduce hacia esas paradojas llamadas, por ejemplo, “cuestiones contraintuitivas”. Yo uso “entanglement” para describir cuando algo me liga a algo antes de haberme “dado-cuenta” de ello; o cuando una “relación” se me hace “cercana”, con cierta independencia o indiferencia de mi “voluntad. &lt;Estar-entanglado&gt;, entonces, dice, m/m, percibirme enredado con alguien o algo, con independencia de mi “voluntad” o querer. En lo romántico, señala un “affaire”…:

2 En otro artículo, seguiré con esos “filosofares”.

3 Como primero fui a ese congreso y después me ponía a pensar qué hacìa en un lugar donde entendía tan poco.