La misa de exequias se celebrará el sábado 26 de abril de 2025, tras lo cual su cuerpo regresará a Santa Marta, donde será enterrado de manera humilde, bajo una lápida que llevará simplemente el nombre Franciscus.

Francisco pasará a la historia como el primer papa latinoamericano y como un pontífice que intentó abrir espacios de diálogo en la Iglesia sin alterar su doctrina. Su papado, iniciado en 2013, estuvo marcado por gestos de cercanía, una visión pastoral y una sensibilidad especial hacia los excluidos y marginados.

Aunque expresó posturas progresistas en temas como el papel de la mujer en la Iglesia, la acogida de personas homosexuales y la lucha contra el cambio climático, sus declaraciones nunca se tradujeron en dogmas ni en reformas estructurales de fondo. Muchas de sus palabras fueron interpretadas como intentos de tender puentes y fomentar el debate dentro de la Iglesia, pero no llegaron a transformarse en posicionamientos oficiales del magisterio eclesiástico.

Su legado, por tanto, queda en un terreno simbólico y pastoral más que doctrinal. Francisco será recordado por su empeño en humanizar el papado, su estilo directo, su cercanía con los pobres, y por haber situado conversaciones incómodas en el centro de la mesa eclesial. Con su partida, se cierra un capítulo único en la historia de la Iglesia, marcado más por la escucha y la apertura que por la imposición de nuevas normas.