La verdad es que no asustan las cumbres de este tipo, sino los tipos que van a esas cumbres. Lleno total en Madrid, allí se sienten seguros. Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y fundador del grupo, la francesa Marine Le Pen, el italiano Matteo Salvini, el holandés Geert Wilders, el portugués André Ventura, el polaco Krzysztof Bosak, el checo Petr Macinka, la griega Afroditi Latinopoulou, el estonio Martín Helme, etc., etc., hasta una representación política de catorce países, aplaudieron a Santiago Abascal cuando se vino arriba hablando del patriotismo y reconquista, pero obviando el tema de los aranceles con el que Trump pretende castigar a Europa. Haz Europa Grande de nuevo, el lema de la cumbre, inventado allende los mares, recuerda a otros locos patriotas que, no hace tanto, ensangrentaron al continente o a dictadores de opereta –no por ello desdeñables– como Franco o Mussolini.
Unos y otros han repetido los términos reconquista y lucha contra el Islam, como si de una nueva cruzada se tratara. Salvo que, las arengas de Pedro el Ermitaño y los llamamientos del papa Urbano II se realizaron en el siglo XI, cuando Europa estaba regida por los señores feudales y sometida a la Iglesia Romana.
Hoy Europa, a pesar de los pesares, representa una cultura diversa y un pensamiento de libertades y bienestar que molesta a los retrógrados. Hay que unificar y cortar esas peligrosas libertades, hay que eliminar la convivencia y volver a la raza dominante, al cristianismo más obsoleto, al patriotismo que nos llevó a dos guerras mundiales; al odio, a las deportaciones, a las persecuciones. Eso es lo que representan los convocados por Abascal.
Recordemos que cuando Pedro el Ermitaño y sus huestes tomaron Jerusalén, el cabrón del Amiens, dio un sermón en el Huerto de los Olivos en el que exigió exterminar a toda la población: mujeres, ancianos, niños, soldados supervivientes, musulmanes y judíos… a todos. A mí me da igual que lleven cota de maya, cruces o zapatos con alzas: los violentos, los opresores, los dictadores y los exterminadores, me dan asco.
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