Escena 1

El mercado “chino” de Oruro. El que está vivo. Comenzando por l’esquina de Av. Brasil con calle Montecinos, y el colegio Sebastián Pagador al sur.

“Chino” no por los chinos contemporáneos, sino por los aymaras. Los y las servidores… El lugar del pueblo indígena.

“Mercado” en el decir, llamemos “universal” del humano en tanto especie de multiplicación de los intercambios. No como “el-hecho-capitalista” del intercambio con plusvalía-cantidad-controlable, sino del placer de cambiar, d’estar cambiando, esto por lo otro. Aquella plusvalía invento/descubrimiento del europeo saliendo de tiempos (llamados) “medievales”. Cuando éxtasis y religión coexistìan. Los éxtasis, la pulsión-de-trascendencia, la cinética del moverse-puro. La continuación de la vacilación “eterna” del fotón onda/partícula que “viaja” en expansión permanentemente acelerada…

Oruro y su Av. Brasil, cualquier mañana. Filas de cholitas y cocinerías por las veredas: la variedad, la riqueza de variedad, que puedes comer de una papa rellena, en una esquina “especial” del mercado “chino”, del intercambio de los servidores de todo existir, supera milenios la variedad de aderezos que puedes instalar dentro de un “completo-hot-dog-vienesa” del barrio “Estación” de Santiago de Chile.

“Chile”: sostenido por el borde entre chile y chili: el picante y el pájaro. Y, ante todo, por la imaginación del poeta Alonso.

Una morena pasa. Y en el color de esa piel se me hace de los éxtasis hasta aquí vividos, poca cosa…

 

Escena 2

“De cada uno según sus capacidades. A cada uno según sus necesidades”.

“Crítica del Programa de Gotha” de Marx-1875. ¿Quién se acuerda del “Programa de Gotha”? Por ahí solamente una Rosa Luxemburgo, asesinada por sus ex “compañeros”.

¡Què frase racional y rimbombante e “ideológica”! “Ideològica” en el sentido marxiano de: generadora de “falsa consciencia” (¿?) –y multiplicadora d’este engendro extático pero sólo para el siglo XIX europeo franco-alemán.

“Racional”: conclusiva de miles de páginas de palabras d’estos amantes de la divinidad-hecha-palabra («logocéntrica»). Una existencia  humana de apenas 65 vueltas alrededor del sol, criadas, la mayoría, entre estantes de la Biblioteca de Londres. E inventos sutiles como la diferencia entre “valor-de-uso” y “valor-de-cambio”… El creador de los “estudios cuantitativos” sociológicos: porcentajes de aumento de la “pobreza” y porcentaje de descenso de las remuneraciones “proletarias”: capítulos de esa “biblia-moderna”: Das Kapital. Que ya nadie lee, y no como l’otra…

¿“Capacidades”? Las capacidades de cada cual. ¿De qué somos capaces los d’esta especie extática y fugaz? ¿Còmo siquiera Marx supuso “definir-fijar” capacidades humanas? Simplemente al olvidar toda capacidad imaginaria y reprimirse a las capacidades productivas de las “horas-de-trabajo”. Un@s producen tres metros lineales de tejidos en una hora parados-fijos ante la nueva maquinaria industrial a vapor o eléctrica. Otr@s producen diez. ¡Excelente reducción! De aquí a las neurosis, al “hombre-moderno-ser-neuròtico” (Freud), un paso. O un libro màs…

O, pongámonos franceses post: un “seminario” plus de Lacan, el feo. Estas «fórmulas» exponen a una estética o erótica. Atraen & engañan las palabras pasándose a mejor-que-cosas. Y la «JUSTICIA» lograda ¡ya!, en la frase-pura.

¿“Necesidades”? ¿Necesitan los extáticos existenciales de 1000 o 3000 calorías diarias para la felicidad? ¿Necesitan “casa-propia”, “remuneraciones-dignas”, “vacaciones-proporcionales”?

¿Què “necesita” un humano para…? La misma palabra “felicidad” contiene màs ideología qu’experiencia. ¿Felicidad = comer harto, dormir harto, tener harto sexo y casa-en-la-playa? Nunca satisfecho o, peor, siempre rebelde y dis-conforme con cada alegría, los extáticos, al final, quieren y desean morir ya. Morir, pero en un hospital con cama independiente, una sala llena de máquinas y lucecitas. ¡No! Con diez camas y en diez piezas. Y con sábanas cada cama y cada dìa diferentes…

Un nambiwara o bororo de los que “alcanzó” Levy-Strauss en un claro de la amazonia, ocupaba –èl también marxista/contable–, unas tres horas en recoger/pescar/matar para la comida diaria. El resto de la jornada: acicalarse, ensayar, afinar instrumentos, bailar & cantar, “mejorar” las pinturas de la cerámica-del-dìa-de-hoy…

Un “salvaje” existe en éxtasis 10 horas de cada día, mientras un hombre-moderno vuelve a “su” casa-departamento, en “su” auto, y por intermedio de “su” taco en la avenida, después de “su” bellísima jornada de 40 horas semanales, para ver tele o pa’jugar con el celu –o, en plus, para gastar ese dinero que ya-no-sabe-cómo-gastar…, en cocaína. El extático modernizado.

 

Escena 3

Neruda frente al mar Pacífico. ¿Conocen ustedes la pieza “matrimonial-íntima” de Pablo & Matilde hoy, excelentemente productiva para la transnacional “Fundación”, piso segundo, tercera ala, de Isla Negra?

O lo que se vende como tal. Pues, si uno habita estas costas del Litoral central de Chile (siempre Chile), descubre que a la tercera noche el estruendo del Pacìfico a las tres de la mañana, en esa pieza a 50 metros del océano y el roquerìo, solo admite dormir con sendos protectores auditivos XL?

¿El premio Nobel “progresista” durmiendo así frente a “su-mar” en poesía? Seguramente Neftalí Reyes se buscaba la pieza màs insonorizada y llena de estufas eléctricas de aquella casa, para realmente ir plácido por sus sueños nocturnos.

Pero, dale que se iba a la cabañita de tejuelas de alerce pa’ escuchar la lluvia de Temuco y…

En fin, mi vecina pareja venezolana come y duerme y fornica, a cualquier hora… Ahora mismo. Las tres “acciones” simultáneas. Y cada vez un poco diferentemente. El “orden” cuando racional sucede fatal, aparentemente, para el extático viajero imitando los fotones viajeros.

Vivir, morir: <… esa es la cuestión: si es más Noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un Mar de adversidades y darles Fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más>.

Los poetas fundan lo que permanece. O lo que permanece hace l@s verdaderos poetas…