Yo sólo he tenido uno, durándome –el porfiado– 60 años
El prejuicio “yo”
Hay gentes que viven + dentro de prejuicios que en cualquier real, en el prejuicio del “mal-prejuicio”
Que observan matrimonios ¡tan bien avenidos!
Un dìa: “Què pena. Nadie lo habrìa dicho. Se veìan tan…”
Ella, la madre, pasaba por “muy-racional”
Y ese mismo filósofo insiste en la constitución pre-racional de cualq racionalidad
Ella no lo sabía –-ni habría querido
Lo anterior, lo implícito, lo ya aceptado para todo lo que d’eso se sigue
Las premisas, los principios, lo evidente-por-sì-mismo…
Mejor: los Stimmung, aquellos estados de ánimo, los talantes en que siempre estamos y nos hacen: estos pre-juicios apenas son “juicios”
Su “razón” consistía, más bien, en un trabajo impresionante (y finalmente harto inútil)
De controlar para reprimir sus talantes de mujer
Simplemente eso
Él, el padre -–padre harto, como en chileno se dice: “ausente”–
Al contrario: “¿Razones?…, innecesarias y
“¿Para qué hacerse problemas?”
“Feña, hijo, ¿pq te complicas así la vida?”
“Padre. No…, mejor Fernando: pq, me tinca que, de alguna extraña manera, una no-genética manera, nunca he sido tu hijo”
“Insistes. Me voy al Estadio Español mejor. A jugar dominó”
Un pre-juicio antesala de los juicios mejor fundados
Eso quiere Gadamer
Y, él mismo, exhibe los suyos. Como su ardor “anti & pasible” frente a Derrida en Paris, 1981
No los prejuicios como nublados de la razón + práctica
Que soluciona “problemas”; que descubre maneras
A la manera paradigmática de Odiseo de regreso a su Ítaca
Los pre-juicios como los modos del pensar
De descubrirse perfectamente aterrizado para saber de “situaciòn & maneras”
Los pre-juicios de un Buda en medio-feliz siempre de sus “velos-de-Maia”
¡Ah! Schopen, nunca te liberaste del tuyo propio
Pues, si toda existencia humana fuera sufrimiento y pesimismo
Nunca habrías sido concebido en la cama ardiente (de cualq cosa), la de tus padres (quienes fueran tus “verdaderos” progenitores)
El sol arde Schopen
Arde el sol
Arde y arde
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