María lo repartió entre varios cultivadores de Lima y Cañete y ella misma lo sembró. Durante dos años siguió sembrando todos los granos que cosechaba y tras la tercera recogida de grano, consideró que había suficiente para poder moler una parte y así comenzó a haber harina de trigo en Perú.

Los Pizarro

La vida de María de Escobar está unida con la de los Pizarro desde que contrajo matrimonio con Francisco de Chaves en Trujillo, ciudad natal de todos ellos.

Cuando Francisco Pizarro regresó a la Península en 1528 para solicitar al emperador Carlos V la gobernación de las tierras descubiertas y el permiso para la conquista del imperio inca, aprovechó el viaje para pasarse por Trujillo para animar a sus hermanos y amigos a viajar al fabuloso territorio descubierto. Se apuntaron sus hermanastros Hernando, Gonzalo y Juan y también Francisco de Chaves y María de Escobar, posiblemente la primera mujer europea casada que llegó hasta los dominios incas.

Guerra entre españoles

Sin embargo lo que esperaba a María y a su esposo en Perú distaba mucho de ser lo prometido por Pizarro y casi al pisar tierra americana ya se vieron envueltos en las guerras entre partidarios de Pizarro y de Almagro que duraron unos quince años. Los almagristas estaban capitaneados por Diego Almagro, padre e hijo, leales a la Corona española y cumplidores de las Leyes de Indias, mientras que los pizarristas eran fieles a Francisco y Gonzalo Pizarro, que deseaban independizarse de la Corona y hacer del Perú su propio reino.

En una de las primeras revueltas, asesinaron el 26 de junio de 1541 a Francisco Pizarro y a algunos de sus capitanes; entre ellos, al esposo de María Escobar. A los gritos de «;Muerte al tirano! ¡Muerte al traidor!», los almagristas derribaron la puerta de la casa de Pizarro en Lima, guardada por sus capitanes. Francisco de Chaves, el marido de la señora Escobar, pensó que era una pendencia de soldados y, al querer salir a la calle, se encontró con los almagristas que subían ya por la escalera de la casa y cargaron contra Chaves, al que le cercenaron la cabeza, que rodó escaleras abajo. Unos capitanes huyeron por una ventana y a otro que se quedó también lo mataron. Salió Pizarro a medio armar, tan solo con una espada y un escudo. El combate duró largo tiempo, a pesar de que los almagristas eran más y Francisco Pizarro luchaba solo y era de más edad, pues tenía cumplidos los 65 años. Entre las varias estocadas, una le atravesó la garganta, cayó al suelo herido de muerte. Se dice que María estuvo a su lado hasta que expiró y fue la encargada de darle sepultura.

El trigo

A la vista de los acontecimientos la viuda decidió cambiar de aires y se trasladó a Cuzco que es donde el Inca Garcilaso de la Vega la cita como la primera mujer que cultivó trigo en el Perú.

María estudió la calidad de las tierras recibidas por su marido de Pizarro y, aunque sin experiencia como agricultora, supo determinar cuáles de ellas eran susceptibles de ser sembradas, y con qué tipos de cereales.

Picarones típicos de Perú hechos con harina de trigo.

Después mandó traer trigo y cebada desde España y cuando recibió medio almud (10 cc) de trigo, lo repartió entre agricultores de Lima y Cañete, a razón de entre 20 y 40 gramos para cada uno. Es importante reseñar que para la Corona española era tan importante preservar las semillas que se premiaba con 600 ducados al primero que en cada ciudad del Nuevo Mundo obtuviera una cosecha de cebada, aceite, vino o cualquier otro producto de España.

Y así fue como el de Cañete fue el primer trigo peruano y por ende americano, aunque su consumo se aplazó durante tres años para poder propagar la gramínea en las Indias. Transcurrido ese tiempo, María Escobar consideró que había suficiente cultivo.

Así fue como empezó a haber harina de trigo en Perú y por consiguiente en América.

María dedicó el resto de su vida al cultivo de sus tierras y falleció en Perú.