1  A 115 kilòmetros al este, una amiga es despertada por el despertador –y el devasto del bramido (que siempre crece) de los vehículos a combustión interna, cerca de una esquina de calles en Santiago de Chile.

2  Los cerros de esta baja Cordillera de la Costa le hacen una campana resonadora a la blanca espuma. Y ella estalla, azotando de ondas invisibles pero notables, el aire detenido, sin ni brisa, sobre el pueblo costero.

A l’amiga, en cambio, ese fragor se le viene encima, implacable: una mera urbe contemporànea que despierta, otra madrugada, a su frenesì de “bienestar”.

3  Éxtasis del mar por deshacer sus vientos entre los filos del oscuro roquerìo. Pavimentos frìos de la mañana del otoño –fin del veraneo en el hemisferio Sur, y la posibilidad anual de “ser de Verdad-Feliz, por tres semanas de vacaciones pagas”. Comienzan a rodar, sobre ellos, los neumáticos de dibujo toroidal –fabricados con la “tecnología de punta” de Good-Year.

La caleta no despierta porque apenas ha dormido. La ciudad amanece con algo de migraña (aunque con cierta inquietud por la “Anécdota acerca del descenso de la moral de trabajo” que escribió un silencioso Heinrich Bôll –y que ahora mismo están emitiendo “al aire”, l@s irónic@s mañaneros de radio Bio Bio y sus “46 estaciones en todo el territorio nacional” <demasiadas, ¿sì?>).

En la caleta, es una aurora màs del Universo (o Multiverso: entre palabras no hay muuuucha diferencia). En la Capital de la moderna urbe, son el “bienestar”, el “crecimiento”, el “pleno empleo”, los “bonos sociales”, hasta el “medioambientalismo”, los que reclaman las existencias de tod@s.

4  Los éxtasis no ocurren sino en ciertas continuaciones y saltos quànticos de los olímpicos viajes de eso nombrado “fotón de sol” –que va y viene (a la velocidad de la luz; aunque, a menudo, màs). Todo es pura variación en las diferencias, aunque tambièn acontecimiento (Ereignis) de lo insòlito, claman los filósofos en su desierto.

Aparentemente muy rectos los rayos y ondulantes las emanaciones “de sol”. En eso del “movimiento” son maestros del espectro.

Se despierta mi amiga junto con 6 millones màs para ponerse a viajar las atareadas calles –y la primera función de tod@s es elaborar, minuciosamente, el primer taco de la “hora punta” del “año laboral” que se inicia en este minuto.

Es “Sùper-Lunes” (para seguir obedeciendo la hegemonía cultural de USA, esa sociedad opulenta que ya apenas sabe el vocabulario del simple èxtasis “de sol”).

5  Me estalla la ola en el oído interno –porque el tumbo èste me ha equivocado por un roquerìo. Sale ella a buscar el bus Transantiago –que pasa bastante repleto de otr@s a esta hora, por su paradero en aquella esquina de la Alameda de Las Delicias –un minuto antes de las seis am.

Respirar, oir, demasiada ocupación en la costa. Creo que volverè a dormir otra horita. Luego un pedazo de sandìa de desayuno –para que mi estòmago se retuerza de placer.

Un “hot-dog” USA/un “completo” CHILE para ella (¿o un “súper-alimento”?), apenas tibio y trotando escaleras abajo en la entrada al hoyo del Metro màs moderno de Latinoamèrica. Su jefe. Sentado en el BMW a “taco”- “bouchon” pleno, en la avenida principal de “bajada a su oficina en Sanhattan”.

6  Nada que lamentar. Ni una queja. Todo lo hacemos sòlo para ser felices.