En un mar vacío de agua, derramé mi última lagrima y en una nube de vapor, pretendí lanzar mi último suspiro de esperanza.

Quería que esa nube recorriera todos los rincones de la tierra, esparciendo la codiciada esperanza en el mundo.

Sin embargo, comenzó esa lucha absurda en el cielo entre el aire frio descendiente y el cálido ascendente y apaciguador.

Los pequeños cristales de hielo que se desprendían de esa gran nube gigantesca, herían la tierra aterida.

Como bien se dice, el Amor mueve montañas y mi lágrima creció y creció hasta hacer un nuevo mar mágico de vida.

Las furiosas nubes agotadas de tanto enfrentamiento, decidieron dejar paso a la luz del sol.

La tierra vibraba de alegría, las sonrisas de los niños habían abierto las puertas y ventanas a la esperanza caminando con pasos firmes hacia una unidad de Paz protegida por múltiples lazos de colores, enraizados a la tierra.

Desterremos de nuestros corazones a esas nubes mastodónticas de resentimientos, de rencores, amnésicas de amor.

Miremos a nuestro alrededor la belleza que la vida nos ofrece.

La Navidad son todos los días, un regalo diario que debemos aprovechar hasta ese día que nuestro mar quede vacío y sea entonces cuando derramemos nuestra última lágrima de vida, pero nunca exhalar nuestro último suspiro de esperanza.

Disfruten y sean felices allá donde estén. La vida es hermosa y debemos cuidarla.

Felices Fiestas.

Feliz Navidad y Próspero 2025!!!