Si nos fijamos en intimidades quiméricas o aéreas, como el nido en un tronco o una de esas casillas que construyen los humanos en los árboles, como algunos antepasados lejanos o contemporáneos, para que jueguen los niños o se use como refugio a la manera de Tarzán en la jungla, podemos ver situaciones curiosas e interesantes, en las casas en el pueblo o la ciudad.
Esta es una historia sin culpables, sin víctimas, sin héroes, sin dirigentes, sin delincuentes, sin transgresores, sin súbditos, sin santos, sin pecadores…
NUEVA ENTREVISTA A UN MIEMBRO DE LA ANLMI.
Estos días en los que tanto se habla de la pandemia, de las nuevas cepas que están surgiendo, de las tristes tragedias de muchísimas familias en todo el planeta, de la deshumanización y el alejamiento de la clase política (de esos a los que llamo bien tratados por la crisis y por otros problemas que aquejan al resto de la sociedad y que ven tan de lejos, mostrándonos un alejamiento avasallador que cuasi les endiosa) he hablado con amigos del valor que conlleva la humildad.
Como bien sabemos, a la hora de adentrarse en la lectura de un poema son innumerables las percepciones que se suelen advertir. Ya que mientras se proclaman los valores que el papel brinda en su íntima soledad, resucitan vivencias consiguiendo alentar el despertar de la dicha o la aflicción.
Nueva entrevista a un miembro de la ANLMI..
Lo que el gran público desconoce de Ernest Hemingway fue su faceta de poeta durante su juventud.
La búsqueda de la verdad, es una cuestión humana, y por tanto nadie es ajeno a ella. Lo que vamos a destacar ahora, es lo que se intenta elucidar como objeto de la criminología, dentro del orden de los asuntos judiciales, y a la vez, lo que unifica sus dos aspectos básicos, es decir, la verdad del crimen en su faz policial y la verdad del criminal en su lado antropológico.
Inauguramos esta nueva sección dedica a entrevistar a miembros de la ANLMI.
Me viene a la memoria, al escuchar a determinadas personas, con sus evidentes dudas e interesadas equivocaciones pero aferrados fuertemente a ellas, a más no poder, pues por arriba de lo razonable en ellos siempre predomina lo que les aporta algún tipo de beneficio, una curiosa obra de Giovanni Papini, la titulada “Espía del mundo”.