El pasado sábado, 6 de agosto, se cumplieron 66 años del bombardeo nuclear sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, que fue seguido tres días después por el de Nagasaki. Alrededor de 250.000 personas murieron en ambos lugares por los efectos inmediatos y a medio plazo de las bombas nucleares. Los centros urbanos de las dos ciudades quedaron reducidos a escombros. Greenpeace quiere destacar que este aniversario debe servir para recordar el peligro que sigue suponiendo el armamento nuclear para la supervivencia del planeta. Además, 66 años más tarde, Japón está afrontando ahora otra emergencia derivada en este caso de la energía nuclear de uso civil, después del accidente de la central nuclear de Fukushima.