Diario de una traición
Lo que sucedió ayer en el congreso puede llevar este título, porque ayer se empezó a escribir un diario de traiciones sin cuento que durará toda una legislatura.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Lo que sucedió ayer en el congreso puede llevar este título, porque ayer se empezó a escribir un diario de traiciones sin cuento que durará toda una legislatura.
De nuevo han bailado los malditos, esta vez ha sido en Niza el lugar de la masacre. Podía haber sido en cualquier otro lugar del mundo, pero el maldito descerebrado del Paseo de los Ingleses ha cometido el delito en la patria que le vio nacer, la misma que en su día acogió a sus progenitores.
Al Partido Popular le funcionó bien su estrategia para “rascar” votos donde podía recuperar diputados. Al parecer publicitó a los posibles “desertores” que habían volado – y votado – a Ciudadanos y a los indecisos, con mensajes para que volvieran al redil popular. Si es verdad lo que afirman algunos medios de comunicación, una rubia llamada Isabelle Wright tuvo parte importante en el logro.
Ya se cuentan 167 muertos en Bagdad, que se suman a las 41 que perdieron la vida hace unos días en el aeropuerto de Ataturk.
Pero no somos ellos, no somos Bagdad ni Turquía. Somos París, somos Bruselas o Madrid.
Hubo quien llegó a proponer no hace mucho la ilegalizacion del partido popular, ya que al haberse descubierto su financiación irregular a lo largo del tiempo, viola las normas que rigen el funcionamiento de las asociaciones. En éste caso de las asociaciones políticas.
Analepsis es una técnica literaria – también en otras disciplinas – que altera la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al pasado. Las elecciones del domingo nos han devuelto, como en un golpe de viento, de nuevo a la situación vivida hace seis meses.
Siento una mezcla de tristeza y coraje al asistir a la competencia entre los cuatro candidatos y contemplar y escuchar las dudas, ilusiones, esperanzas o decepciones de quienes, creyendo al aparato de propaganda, se sienten llamados a elegir sólo a uno.
Nunca me ha gustado el calificativo «modernidad» aplicado a un pensamiento político y social avanzado, o simplemente sensible hacia los débiles. Me suena a plástico.
Las banderas son símbolos de identificación para naciones o grupos de personas que se sienten representados por los colores o el emblema que llevan. Aunque particularmente esté de acuerdo con el espíritu de la canción de Luis Eduardo Aute dedicada a Sabina y que cantaba en una de sus estrofas,… «dice que abajo las banderas y arriba la lluvia de abril», respeto a quienes ven en esos emblemas una forma de ser, un sentimiento o un futuro.
En estos tiempos de separación profunda entre el campo y la ciudad, los turistas nos sorprendemos mucho al descubrir cosas como que los racimos de paja amarilla que caracterizan al altiplano, que parecen cabellos ancianos de tierra seca, también respiran y al hacerlo producen humedad que es atraída por las brisas y los vientos hasta formar nubes y por lo tanto lluvia, o sea que la paja brava de apariencia agreste también es capaz de darnos agua.