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  ¿Deberìamos leer el poema “Manifiesto” de Nicanor Parra como un “mi teoría de mi poesía” o como “mis opiniones respecto de mis colegas famosos”?

Se trata de un dilema –maravillosa palabra–, entre autoconsciencia del poeta y/o rayado de cancha con la competencia. De un “todo comienza adentro” y/o un “todo pasa desde fuera”. “Aporìa” llaman a veces los filósofos estas paradojas del logos…, y las aporías son los “sin salida” (a-poros), los (im)posibles –donde, a veces, comienza una buena filosofía…

2  Si la “poética del poeta” –el supuesto manifiesto del escritor declarando “què y por què escribo”–, precisamente declara, explicita y exhibe, entonces, probablemente lo mejor y màs sustantivo de sus poemas NUNca està en ella. La hermenéutica filosófica de Gadamer, por ejemplo, sabe bien de esto.

Aunque hay que leerlas y re-leerlas muy ‘poèticamente’. Nada de literalidad. Casi puro contexto. Ellas no solamente son susceptibles de in/finitas interpretaciones, sino que, casi siempre, empiezan mintiendo.

3  Ese “Manifiesto” (https://www.nicanorparra.uchile.cl/antologia/otros/manifiesto.html) fue escrito algún mes de algún tiempo de los años 50… De otra parte, esta “Introspectiva del Mongol Teòrico”, poema de FVC de unos 30 años después. Viene ella en un libro escapado incluso de San Google. No tiene “autor” –si acaso el vistoso nombre de “O M” resulta una opciòn “estratégica”. Dejèmoslo asì…

4  Una línea “famosa” de Nicanor: “Los poetas bajaron del Olimpo”.

Lo dialogante del O M responde: “Yo vivo bajo el puente de Loreto” –que es como decir: vivo como los niños-huèrfanos-pililos del Mapocho, el rìo de Santiago de Chile, precisamente abajo del puente de la ciudad llamado “Loreto”.

En cambio, en la geografía imaginaria de tod@s, el Olimpo esta cerca de Atenas la vieja; cerca de las divinidades de ese mythos (in)mortal.

Se sobre-entiende: “los poetas no son dioses”. Lo que semeja lo que podría resultar una trivialidad: son “humanos como tod@s”.

Según intento leer, el O M responde que èl, el mismo, es uno que habrìa que definir como un-pobre-un-marginal-un-miserable urbano…, casi como el personaje que describe/inventa Diamela Eltit en su “Padre Mìo” (1989).

De manera que el “movimiento hacia abajo” de Parra, lo continua el O M en un “hacia los màs bajos fondos de la polis moderna”.

En todo caso, se dice que el poeta Sòfocles (Edipo, Antìgona), era amigein de los “poderosos” de la democracia ateniense. En cambio, Hôlderlin fue “solamente” un humilde preceptor de familia de ricos burgueses alemanes de fines del siglo XVIII.

5  Pero dije: “metà-fora” –un cierto ‘màs allà’ y ‘fuera de’–, en un movimiento de cambio de sentido, transportado casi en un “pequeño éxtasis”[1].

Nicanor no parece pensar, precisamente, en Grecia antigua –porque, precisamente ‘irse lejos es una maniobra para estar màs cerca’-, cuando este “Olimpo”. Piensa quizá màs en el panteòn de los “santos nombres cèlebres de mi país Chile”…

Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Pablo de Rokha, serìan ellos –aunque de Rokha de santo celebrado nunca ha tenido mucho. O sea, como afirma Nicanor: el “pequeño dios”, la “vaca sagrada” y el “toro furioso”…

6  Vicente el de familia oligarca nacional (que se raptaba a Buenos Aires a sus primas candidatas a monjitas); Pablo, el “militante popular” con tres casas inmensas en Chile y otras en la côte d’azur de los ricos del Mediterràneo;  y Pablo, el amigo de mi tìo Lucho Viveros, rabioso y hambriento y bebedor escribidor por los caminos de la “larga y angosta”…

Es decir, “Olimpo” quiere decir: “Esos, los excepcionales, los institucionalizados, los integrados al cotidiano vulgar de los <famosillos>”.

Los “bajados” son los poetas bastante pudientes Neruda y Parra y clase media Rokha. Ser “bajado” no dice “bajar” sino “democratizar”. Un poeta y una persona de la calle –como si, desde este “Manifiesto”, quedaran igualados: una persona, un voto…

7  Ese “ahì vivo, bajo un puente del Mapocho en la urbe Santiago” del O M, según me informan, no fue metáfora sino una triste-e-interesante-aunque-peligrosa-experiencia-màs-bien-inevitable.

O sea, que este O M “no es como todos”, sino màs bien “menos que como todos”.

Pero el “problema permanente” es que las vidas humanas NO son iguales –y algunas lucen y de otras “nadie por nunca se recuerdan”. Pues, “dioses” y “diosas” resultan santificados un poco in-evitablemente.

La gente “común y corriente”, a veces, parece necesitar a los “diferentes” –claro que, a menudo, cuando ya se trata de “diferentes controlados”, no de los diferentes an/àrquicos.

8  Y an/àrquicos no tiene mucho que ver, en su sentido lingûìstico fuerte, con ideologías políticas modernas de “la transgresión/contestación/contra-cultura/ateísmo/…”.

A(n)” en griego dice sin; “àrquicos” dice del archè griego, la arcada, el inicio, el principio, el fundamento… Sin inicio, pues, en tanto con-fundido en un tiempo un poco “fuera del tiempo, de toda temporalidad” –o, màs bien, en lo político de la polis, sin/norma como antes de cualquier norma (que dice convenciòn y colectivo).

Poetas an/àrquicos como “personas sin principio” (o in/clasificables), tomado literalmente. Diferentes de aquellos de/finidos por los lenguajes y convenciones, y, màs bien generadores de lenguas, in/de/finidos.

Nuestra recomendación dice: darse una vuelta por Las Cruces y Nicanor con este “Manifiesto”. Y por El Tabo y la librería ANTRO –donde, dicen, se encuentra el único o último ejemplar del “libro del Oscuro Mongol” en el mundo.

[1] La palabra “metáfora” viene del griego μεταφορα (metaphora). Metaphora viene de metapherein formada de meta (fuera o más allá) y pherein (traslada). La metáfora consiste en trasladar el sentido de una palabra o frase a otra, como por ejemplo “envuelto en dolor”.

Por “éxtasis” podemos decir harto/demasiado sentido, como sin-sentido. Dentro de lo primero, decimos un “estar-fuera” o un “estar-siendo-transportado-a otra-parte” (al <in>finito, por ejemplo; al gozo màs allà del gozo, de la diferencia de gozo y dolor, tambièn)… Las relaciones semánticas de metáfora y éxtasis están cercanas.