El filósofo Jacques Derrida, quien puso a rodar por todo el mundo contemporáneo la palabra (pero también el concepto de “deconstrucciòn” que hoy muchos semi usan sin ser capaces de usarlo por completo), pensó en su libro “La farmacia de Platón”, que la escritura tiene el más misterioso posible de los orígenes, y la más misteriosa de las utilidades.

¿Para que sirve la escritura? ¿Què significa la invención de la escritura fonética? ¿Cómo cambió l’experiencia humana la invención de esta particular escritura? Sirve para no olvidar –para que “quede-por-escrito”–, y también para aprender a olvídalo todo  –pues desapareció  la necesidad de recordar de la cultura oral–, respondían los sabios desde los que construyeron las pirámides al lado del Nilo, hasta los nuevos sabios del Asia Menor y el mar Egeo, que las gentes comenzaron a llamar “filósofos”.

En resumen, para escapar no sea sino por un rato, de las perplejidades, digamos que escribir tiene una semi utilidad: sirve semi para esto y semi para lo otro.

El antipoeta Parra es usualmente llamado así por escribir cosas, digamos, irreverentes –aunque irreverente nunca fue completamente, sino bastante políticamente correcto. Nada adversus Parra. Tienen la muestra vecina, desde Isla Negra en este nuestro Litoral, de un Neruda escribiendo una atroz “Oda a Stalin” –un gobernante más genocida, no sé si recuerdan, que el mismísimo Hitler.

Pues la perplejidad recorre a Nicanor –y aprender a vivir y a ganarle (más o menos ganarle), dicen, es lo que lo hizo Grande y ganar todos esos premios que en el fondo, yo lo sé, bastante despreciaba. Ojo, que uso la palabra desprecio en un sentido literal. Veamos: des / precio. O sea, el “precio” –cuántas lucas cuesta el poema-, y “des”, el poema desprecia las lucas. Aunque el poeta no vive nunca en la pobreza común y cotidiana.

Entonces, si Jacques Derrida se divierte con Platón y con nosotros al descubrir ese título –“La Farmacia de Platòn”, libro del año 1968-, don Nica se divierte con él mismo y con nosotros (¿o de nosotros?) cuando al escribir “El hombre imaginario” traiciona irreverentemente sus tesis: eso de antipoesía y antipoeta.

¿Han leído o escuchado un poema más tradicional, más arcaico y más contemporáneo a la vez –pues siempre habitamos las perplejidades–, que el poema al “hombre imaginario”? De anti nada tiene. ¿O talvez tiene una semi referencia a este lugar común en que alrededor suyo se convirtió la palabrota que reza “ANTI-POESÌA”?

O sea, semi irreverente.

Repetir una palabra y repetirla permanentemente –aunque discontinuarla todo el rato con pretendidas alusiones a otros asuntos de la existencia humana. He ahí, talvez, el truco –pq los poetas y los artistas creadores (no repetidores) siempre trucan, siempre algo por eso otro, u otro por un algo)- repetir pero como semirepitiendo. ¿Van ustedes comprendiendo?,

 

¿Qué es un filósofo? Pues, antes de responder volvamos a preguntar. A preguntar a la pregunta: ¿cómo es que eso que llaman “filo-sofía” <ES> algo, o <DEBE SER> algo?

El Gran Heidegger lo repetía a los 35 años (y precisamente por el año 1935): sostener un acoso in/finito al hecho humano de preguntar –como muucho mejor que venir con respuestas que “calman” a los ansiosos y llenan las almas de los mediocres.

Entonces un filósofo no necesariamente <ES> algo o alguien. ¿Será, talvez, de la especie de aquel conocido como “hombre imaginario”? Quizá…

Mientras  dejamos la “cuestión” semi suspendida, digamos que uno no gana muucho con hacer uno o dos cursitos de filo, o uno a dos añitos de filo, para que los wenos, los Pensadores y los Grandes Poetas, lo admitan en el gremio de “los que saben y crean los mundos”.

¿Cuántos, digamos, verdaderos, filósofos viven hoy en este Litoral central de Chile? Bien pocos o casi semi existen. ¿O existimos?

¿Seré yo acaso uno de esos, como en esa famosa serie cuando el protagonista se tiraba la frase : <¿Serè yo maestro?>. O sea, sosteniendo el preguntar mejor que regalando respuestas siempre un poco facilistas.

Pues…, talvez. Y en esta semi penumbra –lo cual equivale a decir dos veces y seguidas el semi: la penumbra como semi luz; y esa luz precisamente semi existente–, pareciera que solamente habemos dos. Dos “de–verdad”, aunque con Jacques Derrida, siempre debiéramos orientarnos a la deconstrucción de las “verdades establecidas” –no pq no sean verdades, sino pq, cuando establecidas, ya comienzan a transitar al Purgatorio de las cosas semi…

 

Y en el Litoral todas las semanas del año, todas, sin faltar una, hay esos eventos que algunos llaman “Lanzamientos o Presentaciones de libros de poesía”. ¡Sí!  Hasta pareciera como si “ser-poeta” en este LItoral es cosa bastante, no digamos fácil, sino semi fácil.

Nunca voy a lograr comprender a tantas gentes por estos lares que goza cuando logra que los vecinos y amigos las llamen “poetas”. ¿Acaso entrega una especie de aura mágica o un prestigio superior eso de andar publicando unas líneas cortadas y ojalá con alguna palabra rara?

¿Cuál es el afán en “ser-poeta” por estas playas y campos? Será entonces un semi-afán talvez, y por eso me supera completamente.

Volvamos a la cordura: ¿Cuántos filósofos, y filosofas, y cuántos poetas, y poetizas, viven hoy en estas vecindades? Poetas, miles. Simplemente miles y cada día hay más y más. Filósofos, hasta donde he advertido, solamente dos : Carlos Roa –que ya no vive en Cartagena (¿o semi vive aún en ese pueblo?)–, y yo, que si vivo a tres cuadras de la playa Chépica.

Pero también me puedo equivocar… Aunque, desde que escribí y me publicaron el libro <Estudio del sol> en 2023, pareciera que he equivocado muy pero muy poco –montado como voy, día a día, sol a sol, en las wenas intuiciones…

Pues, solamente algo como lo que dice esta curiosa palabra: “intuición”, resulta escapar de los mundos semi: semi esto, semi lo otro, semi màs allà,… Por ejemplo, ese juego complejo (pero juego siempre, aunque siempre semi olvidado), ese juego de las palabras y con las palabras que llamamos lógica. Lo lógico, el fundamento de la razón, lo racional y lo razonable, se basa en tres intuiciones, principios o premisas indemostrables: la identidad, la no contradicción y del tercero excluido. Y principio indemostrable no constituye razón, de modo que todos debamos admitir algo que resulta ilógico (¿o, simplemente, irreverente?): el hecho que la lógica deba admitir una suerte de auto-fundación. Pero, si admitiéramos eso, entonces la lógica, la lógica de Aristóteles, la madre de todos los logicismos, no sería racional sino ocurriría en discursos parecidos a lo que ocurre en las “revelaciones” y la “fè”.

 

Semi semi semi. Siempre, ante las perplejidades de los mundos, semi esto o semi lo otro.

No. Publicar un libro, o dos, o veinte, llamados “de-poesía” no te convierte en poeta. Logra otro logro: logras que los amigos y los familiares comiencen a llamarte “poeta” –y, aunque regularmente corre el mito que los poetas se mueren de hambre, pero eso parece, más bien, un semi-mito–, esos pretendidos y fáciles “poetas” (ahora entre comillas), nunca realmente se mueren, de hambre y de ninguna cosa –que no sea, el morirse trivial que siempre está allí– ¿Cómo? ¿Allí? Al parecer sì. Al centro mismo y alrededor de esta semi carpa de esta semi Feria del Libro.

Siempre está ella, la Vieja Dama, al final de todo lo de nuestras vidas. Y por los costados, y al amanecer está la muerte. Y durante los maravillosos atardeceres –que, dicen y estamos ahora sí, de acuerdo, los más mejores ocurren alrededor de la Punta del Lacho en Las Cruces. Y cuando los turistas están lejos y estresándose en esa Gran Capital del nonsense (¿o el semi nonsense?,) que usamos llamar.., ¿cómo es que la llamamos?

En fin, todo casi semi. Semi carpa, como este, aquí mismo, miren, este no es un escenario. Es un semi escenario. No sea más que por su semi calidad. ¿Acaso no sienten la ausencia, semi fatal, de lo que realmente es un escenario? O sea, un lugar elevado intencionalmente y para destacar lo que ocurre allí –y para que pueda ser visto y oído más allà de la tercera o cuarta fila…

Esto casi no es un semi escenario. Ya que, fíjense bien: estamos cortados, medio a medio, por este fierro que, semi corta la visión y la comunicación entre ustedes y nosotros. Claro que, sin este fierro fatal para este semi escenario, no hay carpa sobre nosotros. Y el semi se puede convertir en semi todo: no haber nada de Feria ni de feriantes –perdón, de poetas …

En suma: durante estos tres días –y el número tres, los tres días, hacen metáfora del paradigma cristiano: los tres días de la Pasiòn absoluta del dios personal: tres días de una feria que decae y luego vuelve–, hemos asistido a una caravana de Presentaciones de libros de cierta, no ya antipoesìa, sino, más bien, semi poesía.

 

Mientras esta, esta que ahora está ocurriendo, es la única y solita (talvez in-sólita) presentación en la X Feria de Las Cruces-2025, de un libro de filosofía. No de una facilista “filosofía de mi vida”. Tampoco de esos discursos, farsantes la mayoría, llamados “filosofías de autoayuda” –como si la filosofía decayera en terapia y vanas psicologías…

Aunque esto que yo practico como filosofar, he descubierto, resulta bastante (o semi) mejor que las terapias llamadas psicológicas –y las cajas de fármacos químicos y venenos, finalmente, del alma que recetan unos señores que semi llamamos “médicos”.

Asì pues:

En una semi calle al final frente a los edificios rojos

levantaron una semi carpa con un semi escenario

para que una cantidad, mayoritaria, de semi poetas

contara de sus semi libros.

Y recibiera algo asì como una serie de semi aplausos.

Al lado d’esta playa Grande.

Ella, que No es una semi playa.

Y ese mar. Que NO es un semi mar.

Y este sol de las cinco fatales horas de la tarde con ustedes, un semi público semi multitudinario

Celebrando este libro, entero, con el título :

< FILOSOFAR O HACER HISTORIAS DE LAS FILOSOFÌAS >

Pueden ahora pasar a comprarlo, o semi comprarlo, en el semi stand número 15 de esta semi feria

MUY buenas tardes a todos y todas