Cuestión de Estado
La próxima sesión de investidura es para el candidato una cuestión de estado. Como dijo Luis XIV: «El estado soy yo» y quienes no estén conmigo, añadiría Rajoy, no tienen visión de estado. No importa que el candidato lidere a la panda de corruptos más grande que ha tenido la democracia española, tampoco que se haya metido mano a la hucha de las pensiones hasta dejarla tiritando, sabe que tiene entre los votantes la cantidad suficiente de timoratos, conformistas, pávidos y seguidores de la derechona de toda la vida, suficientes apoyos para presumir de mayoría de diputados. Sin embargo, lo cierto es que podrán vencer pero no convencer.