La educación que pretendemos
o En los últimos años comprobamos día a día que mejora el nivel de vida, que disminuye la ratio alumno/profesor,
o En los últimos años comprobamos día a día que mejora el nivel de vida, que disminuye la ratio alumno/profesor,
El proyecto de la ciudad y la comunidad que la habita está sometido hoy a una enorme influencia por la revolución de las tecnologías de comunicación y el uso masivo que sobre las mismas está ejerciendo nuestra sociedad.
La lacra de la corrupción existe tanto en países desarrollados como en países subdesarrollados. Pero en los países subdesarrollados el fenómeno está alarmantemente extendido y forma parte de la cultura económica de los mismos. El ejército, las aduanas, la policía, la justicia, las administraciones fiscales, la inspección de trabajo, etc., están frecuentemente afectados por este mal. La pequeña corrupción administrativa está presente de tal forma que no existe otro camino para los actores económicos que pasar por ese peaje. Lo peor es que la corrupción envenena también los programas específicos de desarrollo tales como la ayuda internacional, el apoyo a la reforma agraria, o la lucha contra la pobreza.
Un fantasma recorre los valles y desiertos de Oriente: es el fantasma de la democratización. De una democratización impuesta por los designios estratégico-energéticos de la Casa Blanca, de una democratización ansiada por los liberales, de una democratización que alimenta las pesadillas del establishment conservador de la mayoría de los Estados que integran el Gran Oriente Medio ideado por George W. Bush.
El hambre, junto con las guerras, ciertas epidemias y las grandes catástrofes naturales, continúa siendo el jinete del Apocalipsis que amenaza a la humanidad. Una humanidad que pese a todos sus avances tecnológicos se ve incapaz de erradicar esta lacra.
La construcción europea siempre se ha llevado a cabo a través de la política de los pequeños pasos. Europa se ha ido construyendo poco a poco, tal como lo diseñó Jean Monnet. La cesión de soberanía de los Estados miembros a favor de un ente supranacional se ha tenido que hacer lentamente por motivos obvios, y más en un continente viejo y lleno de tradiciones. Estos impulsos en la consecución de una Europa unida también tienen otra causa: los propios intereses de la burocracia de Bruselas. Cuando el atractivo por la entonces Comunidad Europea, hoy Unión Europea, ha decaído la maquinaria de eurócratas siempre ha sabido utilizar el marketing para que nadie llegue a la conclusión de que la amalgama de organismos europeos es poco útil y desmontable. Recordemos, por ejemplo, que cuando tras las crisis del petróleo de los años setenta la Comunidad Económica Europea de entonces entró en un periodo de languidez, la Comisión Europea se inventó a principios de los ochenta aquello del “Relanzamiento de Europa” (eslogan que posteriormente ha sido utilizado en varias ocasiones).
La elevada temperatura no fue obstáculo para que miles de participantes al Foro Social Mundial, alegraran con su desfile las calles de Porto Alegre, en el inicio del evento el pasado día 26. Alegre marea ciudadana que convergía desde los campamentos situados en la ribera del río Guaíba o desde el Parque Harmonia al centro de la ciudad. El recuerdo de exitoso Foro de Mumbai en la India o los anteriores celebrados en esta misma ciudad brasileña planeaban sobre el arco iris de las camisetas y las bermudas de los desfilantes. Mientras, los representantes de los medios de comunicación y los participantes que iban llegando se registraban en Usina del Gasómetro en los cientos de ordenadores de inscripción, el edificio también era la sede de la inexistente – en el concepto tradicional oficina de prensa.
En una sociedad cada vez más multicultural y donde a las diversidades propias se añaden las recientes emigraciones fruto del desequilibrio económico global, la diversidad religiosa es un fenómeno – nada nuevo – pero que debe tenerse muy en cuenta, no como un aspecto de marginación o de separación sino como un elemento de cotidianidad y de comprensión mutua.
Para ello es preciso un mínimo conocimiento de las otras creencias con las que convivimos y un elevado nivel de tolerancia y respeto. Sirvan estas líneas para desvelar lo que por desconocimiento o rechazo consideramos misterioso y extraño y que no es más que una creencia filosófica y religiosa distinta y, a la vez, apasionadamente cercana y familiar.
Desde hace muchos años se pone en tela de juicio el papel y la efectividad de las Naciones Unidas, pero esta idea se ha enraizado a partir de la caída del muro de Berlín y, sobre todo, con el desarrollo de los últimos conflictos: las dos guerras del Golfo, las crisis de los Balcanes, las distintas masacres en Africa, etc. Por ello, son crecientes las voces que afirman la necesidad de actualizar y de reformar las estructuras de la ONU.
Probablemente en las primeras décadas de este siglo se librarán las batallas fundamentales que definirán la relación futura del hombre con su medio ambiente.
Dos son las cuestiones básicas que debemos resolver en el corto plazo si queremos que las condiciones ambientales del planeta Tierra se mantengan, y con ellas la especie humana: el cambio climatico y la pérdida galopante de diversidad biológica.