Todo lo bello
Jordi Siracusa inaugura el año de esta revista, dedicando su primer escrito a todos ustedes, con sus mejores deseos.
Jordi Siracusa inaugura el año de esta revista, dedicando su primer escrito a todos ustedes, con sus mejores deseos.
«El baile de los malditos» es una película de 1958 basada en una novela de Irwin Shaw, que tiene por escenario la Segunda Guerra Mundial y cuyo nombre, cuando dice malditos, se refiere a los veteranos que siguen en la contienda. Sin embargo, el título original de la película y de la novela en Estados Unidos era el de «The Young Lions», es decir, «Los jóvenes leones».
Les aseguro que pensé en no escribir este artículo y no quería hacerlo porque no pretendo meterme con los desconsolados.
«Un país que destruye la Escuela Pública no lo hace nunca por dinero, porque falten recursos o su costo sea excesivo. Un país que desmonta la Educación, las Artes o las Culturas, está ya gobernado por aquellos que sólo tienen algo que perder con la difusión del saber.»
Italo Calvino, escritor.
El satélite español que tenía como objeto la observación de nuestro planeta, preferentemente nuestro País y sus cosechas y desertizaciones, se ha perdido en el cielo a los pocos minutos de su lanzamiento.
Los milagros son tan difíciles de ver como aquellos unicornios mitológicos, no es de extrañar que no los veamos todos los días. Y por lo que vemos y escuchamos, amigas y amigos lectores, tampoco existen las cortes de los milagros.
La Fiscalía del Tribunal Supremo ha iniciado una investigación por posibles comisiones ilegales del entonces inviolable rey de España, Juan Carlos I. Nadie sabe hasta dónde podrán llegar los fiscales encargados, pero todo el mundo percibe que el anterior jefe del estado no tenía nada de mérito.
Aunque parezca que les hago un favor dándoles plaza y comentario, no puedo dejar de escribir sobre las manifestaciones del sábado. No es fijación, es pena por los claxon de los automóviles que participaron, víctimas inocentes de un patrono equivocado.
Las cacerolas en el barrio de Salamanca de Madrid son del mejor acero inoxidable, grandes y capaces, brillantes merced al empeño y a los salva uñas de las chicas de servicio de las moradas más lujosas de la capital de España. Cacerolas que nunca han visto a sus dueñas, salvo estos últimos días.
Y llegó el sábado, salió el sol en gran parte de España, los ángeles profanos entonaron el aleluya y todos pudimos salir al recreo, eso sí por orden y por cursos.