Tu quoque, Brute
Al parecer estas fueron las últimas palabras de Julio César al caer apuñalado por algunos senadores romanos. Otras versiones aseguran que su postrer frase fue en griego, fuese como fuese el asombro de César fue mayúsculo al descubrir que alguno de sus fieles amigos le apuñalaba por la espalda; no se puede demostrar si tales palabras fueron dirigidas a Marco Junio Bruto, hijo de Servilia, amante del César, o para el general Bruto. No fueron sólo los sesenta los senadores los que sacaron de sus togas los cuchillos, detrás de ellos había una gran conspiración.