Mi beso robado
Dudas, preguntas y sensibilidad en este nuevo escrito de Carmen.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Dudas, preguntas y sensibilidad en este nuevo escrito de Carmen.
La producción de alimentos es la primera actividad humana, la más importante para reproducir nuestro sistema de vida. Ahora, con la creciente urbanización del mundo, esa acción primordial está concentrada en pocas manos y las grandes mayorías ya no priorizamos el aprendizaje del cultivo de la tierra, la modernidad nos ha mentalizado para vivir lejos de ella, mientras que nuestros abuelos y abuelas la llevaban consigo a donde fueran, aún siendo migrantes, su visión de la vivienda destinaba siempre un pedacito de tierra para sujetarse a ella a través del surco y la semilla.
Apenas ha pasado el tiempo estival, por lo que ahora toca poner en orden todas las ideas que han surgido en la mente.
El mundo de la grandeza y el de la bajeza, así como el de la posibilidad de la utopía: La posibilidad de alcanzar la consecución de un mundo mejor, con la única premisa de querer hacerlo, con la suma de voluntades individuales.
Esta ingeniera uruguaya (Montevideo, 1935), profesora de informática, pionera en el campo de la computación y de Internet, acaba de recibir tal distinción en la ceremonia realizada en Berlín por la Internet Society (ISOC).
Carmen cambia sus habituales relatos, por unos románticos versos.
Poeta apasionado, Pablo Neruda degustó los placeres de la vida, amó a las mujeres y se comprometió con aquel socialismo en Chile, donde falleció a días del deceso de su amigo Salvador Allende.
Hola, -le dijo la pequeña Estela de Luz a la Sombra de la Noche- vengo a despertar a muchos que yacen, porque que en vida demudados, mueren.
Sólo con pensar en todo lo conseguido por nuestros padres, nuestros abuelos… lo que lucharon, lo que padecieron por un Estado digno, el bienestar conseguido y… ¿cómo estamos ahora?.
Estamos en la época de la comunicación, deberíamos llamarle a este nuevo ciclo universal: La era de las comunicaciones. Y paradójicamente es cuando menos lo hacemos. Nos basta con llamar, enviar un sms o escribir un wasap, pero, ¿qué nos queda del contacto físico?; de las miradas directas o indiscretas; de la fragancia corporal; de las risas espontáneas.
El otro día tuve la oportunidad de mantener una de esas charlas pseudofilosóficas con un contertulio de la terracita donde estaba tomando un café. Una de esas conversaciones que acaban hablando del bien y del mal, y de cómo se arregla el mundo, ya saben.