¡INDIGNADO!
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
Salvador Allende
El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
Salvador Allende
Las leyendas de los viejos pergaminos mapamundis advertían a los navegantes: Hic sunt dracones.
La fe es la creencia en la verdad sobre algo que nos han contado, sin pretender que esté apoyado por una prueba lógica o una evidencia material.
Miles de puños se levantaron airados en Trípoli cuando en el cielo de la capital aparecieron los pájaros de Gadafi. Se lanzaron en picado para ametrallar a la población indefensa y la gente confirmó en sus propias carnes la falacia del sistema y la brutal agresión a los Derechos Humanos. La Yamahiriya era ya sólo una palabra sin sentido.
Egipto ha sido siempre una tierra de misterios, no un lugar misterioso; su luz y fuerza a lo largo de los siglos han sido el paradigma de las grandes culturas. El país del Nilo, ha tenido siempre vocación de trasmitir sus conocimientos, su historia, su vida…y también su muerte. Han sido las sabidurías posteriores quienes han querido rodear a Egipto de un halo de secretismos donde sólo existía una voluntad de comunicación.
Cada nuevo año que comienza nos llena de perspectivas, de proyectos y de ilusiones. ¿Qué sería de los seres humanos sin poder aferrarse a la posibilidad de que lo que nos aflige, molesta o preocupa, cambie de improviso y nos lleve a la felicidad soñada?
Sir John Tenniel fue un famoso ilustrador londinense que tiene en su haber, nada menos, que las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo, ambas obras fruto de la imaginación de Lewis Carroll, seudónimo del matemático, escritor y fotógrafo británico Charles Lutwidge Dodgson.
Todos cuantos escribimos pecamos, sin querer reconocerlo, de soberbia. Pretendemos que nuestras argumentaciones, nuestras verdades y también nuestras mentiras, sean leídas, aceptadas y preferidas respecto a las de otros. En eso, tal vez sólo en eso, nos parecemos a los políticos.
Los cuatrocientos golpes es el título de una mítica película de Truffaut de 1959 y en ella el director y actor francés nos relata cómo la sociedad convierte una adolescencia en madurez a base de golpes.
Hace unas semanas conocimos la decisión del Parlament de Catalunya respecto a la supresión de las corridas de toros. Como es de todos bien sabido, la medida la han tomado los parlamentarios catalanes secundando una iniciativa popular; esa es una de las obligaciones de los políticos, escuchar al pueblo.