Diario de una traición
Lo que sucedió ayer en el congreso puede llevar este título, porque ayer se empezó a escribir un diario de traiciones sin cuento que durará toda una legislatura.
Lo que sucedió ayer en el congreso puede llevar este título, porque ayer se empezó a escribir un diario de traiciones sin cuento que durará toda una legislatura.
Dicen que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) fracasó en su apuesta de cambio cultural y modo de hacer negocios del mundo empresarial en Chile. Me pregunto si el establecer esta conclusión nos aporta o sólo nos hace evadir nuestras heridas más profundas como sociedad.
Pensaba decírselo en plena campaña, pero desistí porque pensé que no era oportuno.
Al Partido Popular le funcionó bien su estrategia para “rascar” votos donde podía recuperar diputados. Al parecer publicitó a los posibles “desertores” que habían volado – y votado – a Ciudadanos y a los indecisos, con mensajes para que volvieran al redil popular. Si es verdad lo que afirman algunos medios de comunicación, una rubia llamada Isabelle Wright tuvo parte importante en el logro.
Hubo quien llegó a proponer no hace mucho la ilegalizacion del partido popular, ya que al haberse descubierto su financiación irregular a lo largo del tiempo, viola las normas que rigen el funcionamiento de las asociaciones. En éste caso de las asociaciones políticas.
Analepsis es una técnica literaria – también en otras disciplinas – que altera la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al pasado. Las elecciones del domingo nos han devuelto, como en un golpe de viento, de nuevo a la situación vivida hace seis meses.
Del 20D al 26J. Seis meses para llegar al mismo punto. Seis meses en los que nuestros representantes políticos –los ‘viejos’ y los ‘nuevos’– se han mostrado incapaces de hacer lo mejor para España, que no era otra cosa que formar un gobierno a la altura de las circunstancias.
Siento una mezcla de tristeza y coraje al asistir a la competencia entre los cuatro candidatos y contemplar y escuchar las dudas, ilusiones, esperanzas o decepciones de quienes, creyendo al aparato de propaganda, se sienten llamados a elegir sólo a uno.
Nunca me ha gustado el calificativo «modernidad» aplicado a un pensamiento político y social avanzado, o simplemente sensible hacia los débiles. Me suena a plástico.
El triunfo de Donald Trump en las primarias republicanas de Estados Unidos no deja de asombrarme. El ignorante y multimillonario líder americano será, con toda seguridad, el oponente a la presidencia de la demócrata Hillary Clinton.