Cambié el rumbo de mi vida
Cambié el rumbo de mi vida aquel día que tuve el valor de la abrir la ventana.
La libre opinión de ciudadanos críticos dispuestos a escribir
Cambié el rumbo de mi vida aquel día que tuve el valor de la abrir la ventana.
Es casi inevitable que cuando las gentes tienen poder, o creen tenerlo, por la simpleza social, por el protocolo o por su propia percepción, se sienten tan especiales que creen que pueden saltarse todas las reglas. Pero nadie debe ser inviolable frente a sus actos.
Escribir con congoja no es escribir, es vaciar los agujeros negros, es perder el tiempo con las letras, desgarrarlas, estrujarlas para que no digan nada.
Escribir con congoja es un sacrilegio, despoja de vida. Es un renuente de nuestro pasado que pretende soslayar los recuerdos cuando llegan atados a las lágrimas.
Una sociedad sana y democrática es aquella que puede demostrar lo que piensa y quiere, sin necesidad de recurrir a la violencia.
En aquellos días del asalto al Capitolio, se nos hizo muy popular la figura de uno de los asaltantes con un disfraz de cabeza búfalo, cuernos incluidos, que se propuso dejar en ridículo al templo de la soberanía popular norteamericana y a sí mismo.
Temblores de tierra han sacudido a la zona de Granada. Al margen del susto y de la precaución que deben tener los granadinos, el fenómeno no lo es tanto si tenemos en cuenta que esta serie de movimientos o enjambre sísmico es fruto del constante acercamiento de las placas euroasiática y africana que liberan energía y provocan estos movimientos bajo la cuenca granadina y que esto viene sucediendo periódicamente, a través de los tiempos; aunque ahora haya sido más perceptible.
Tratar de obtener ventaja o aprovecharse de las prerrogativas que tiene uno es un síntoma de esta sociedad. También es una falta de estilo y de ética, pero tan común que la vemos casi normal.
Con los horarios, ceremonias y precauciones previstas, tal vez con un paseo a la Casa Blanca más largo de lo que se esperaba, el presidente electo Joe Biden asumió su cargo.
Ante tanta mala noticia, cuando aparece una que nos divierte vale la pena comentarla.